¿Os gusta este tipo de arquitectura faraónica que ahora se ha puesto tanto de moda? A mí me recuerda un poco a la torre Agbar de Barcelona….y no sé si es bueno o malo.
La Gran Mezquita de Gaza es la mayor y más antigua mezquita de la Franja de Gaza. Ocupa un área de 4100 metros cuadrados y está construida en su mayor parte con arenisca de la zona (kurkar). Su minarete, de base cuadrada y parte superior octagonal, es un típico ejemplo del estilo arquitectónico de los mamelucos.
Su pasado revela una constante (para nosotros muy familiar) en la historia de los territorios dominados sucesivamente por diferentes culturas: allí donde hay un edificio religioso, puedes predecir con poco margen de error que anteriormente hubo otros… En el caso que nos ocupa, se cree que la Gran Mezquita se erige donde en su día hubo un templo filisteo, sobre el cual se erigió en el siglo V una iglesia bizantina, para acabar siendo transformado en mezquita tras la conquista árabe. En 1149, los cruzados decidieron construir en su lugar una catedral dedicada a San Juan Bautista, la cual fue destruida por los ayubíes –linaje de sultanes de origen kurdo- en 1187, reconstruida de nuevo como mezquita por los mamelucos en el siglo XIII, destruida una vez más por los mongoles en 1260, reconstruida otra vez, destruida unas décadas más tarde –por un terremoto, esta vez-, reconstruida por los otomanos trescientos años más tarde, destruida por los británicos durante la Primera Guerra Mundial, y ¡finalmente! reconstruida por el Consejo Islámico Supremo en la década de 1920 del pasado siglo. La verdad es que, salvando el mal gusto, Benny Hill podría haber hecho un buen sketch de los suyos con este material… Bromas aparte, la sucinta recolección de oleadas de destrucción y reconstrucción que acabamos de mencionar es algo más que una enumeración de fechas y linajes; me sirve para atestiguar la turbulenta historia de una de las zonas históricamente más disputadas del planeta, a la vez que pone de manifiesto que, como siempre, religión y política han ido de la mano… y más en unos territorios considerados sagrados por las tres religiones del Libro.
La mezquita ha sido protagonista también en los acontecimientos políticos contemporáneos. Por ejemplo, en 1928, el Consejo Islámico Supremo –la máxima autoridad musulmana durante el Mandato Británico- convocó a los musulmanes y cristianos a una manifestación masiva con el fin de apoyar el boicot a las elecciones a la Asamblea Legislativa bajo dominio británico. Más recientemente, la Gran Mezquita de Gaza ha sido triste testigo del conflicto entre los dos principales partidos palestinos que tuvo lugar en junio de 2007 y durante el cual el imán Mohamed al-Rafati fue asesinado a tiros por milicias de al Fatah por su vinculación con Hamás.
Si bien Luz ya incluyó hace tiempo un post sobre la tumba de Arafat, quería ampliar un poco la información sobre su simbología para poder compararla con las de otros grandes líderes políticos árabes que también se han incluido en el blog. Creo que son monumentos que, a través de sus formas y contenidos, pueden expresar mensajes muy potentes sobre la personalidad del líder fallecido, su legado político o –especialmente- la intencionalidad de sus sucesores en el poder.
La primera fase del mausoleo de Arafat fue inaugurada por Mahmud Abás en el tercer aniversario de su muerte, acaecida el 11 de noviembre de 2004. Al acto acudieron en su día dirigentes políticos y religiosos palestinos y como representantes de otros países, pero, significativamente, ningún miembro de Hamás. El mausoleo consiste en un gran cubo de 11 metros por 11 metros (señalando con estas medidas el día de su muerte) con cuatro gigantescos ventanales de cristal y una lápida. A su alrededor hay un estanque y un jardín con 25 tipos de flores, así como una mezquita cuyo minarete, de treinta metros de altura, proyecta por la noche un rayo en dirección a Jerusalén. ¿Por qué hacia Jerusalén? Aunque murió en París, Arafat deseaba ser enterrado en Jerusalén, la ciudad que él y muchos palestinos hoy día consideran que debería ser capital del Estado palestino. Más símbolos: el monumento está construido sobre un manantial, lo cual manifiesta su carácter temporal, pues es en Jerusalén donde sus sucesores quieren que sea enterrado “tras la liberación de Palestina”.
El diseño sobrio del monumento, hecho en piedra de color pálido y adornado tan sólo con versos coránicos en árabe, pretende simbolizar el estilo de vida espartano y el sacrificio personal de Arafat por la causa palestina. Pero “espartano” no es el presupuesto destinado a este proyecto conmemorativo del carismático líder palestino, valorado en 1,75 millones de dólares (¿de dónde salen?, me pregunto), en el cual han participado nada menos que 12.840 obreros, delineantes y arquitectos palestinos. La caligrafía árabe y los versos del Corán, por otro lado, nos identifican la causa palestina de Arafat como árabe-islámica (a pesar de que que Al-Fatah es en teoría, y a diferencia de Hamás, laico).
Según el arquitecto del mausoleo, Muhamad Ashteia, la segunda fase comprenderá un museo en el cual se expondrán objetos del líder, así como documentos y noticias relacionados con él.



, alcanzando hasta el 12% anual.



Argel ya disfruta de seis museos importantes: el Mueso de Bellas Artes, el Museo de Antigüedades y Artes Islámicas, el Museo Nacional del Bardo, el Museo Nacional de Artes y Tradiciones Populares, el Museo Central del Ejército – mucho más interesante de lo que puede parecer – y el Museo del Muŷahid (ubicado debajo del Monumento de los Mártires mostrado en una entrada anterior).
Inaugurado hace apenas dos años, para coincidir con el papel de Argel como Capital de Cultura Árabe en 2007, el MaMa es el más reciente de los museos de la capital y viene a llenar una importante laguna: el arte contemporáneo. Está localizado en un edificio neo-morisco construido en 1914 de la calle Larbi Ben M’hidi que en primera instancia albergó las grandes almacenes Galéries de France, que pasaron a ser las Galéries Algériennes en 1962. Se ha conservado toda la decoración original, incluidas la vidrieras del techo y los ascensores a la vista decorados con mashrabiyyas, todo pintado de un blanco deslumbrante.
El MaMa tiene entre sus objetivos dar a conocer los precursores y maestros argelinos del arte moderno – incluidos los que evolucionan en el extranjero, fomentar la creación en Argelia mediante exposiciones y adquisiciones de obras, realizar investigaciones en historia y crítica del arte, contribuir a la educación cultural de la ciudadanía – sobre todo los más jóvenes – y abrir Argelia a intercambios con el arte internacional.
Como parece que aún no tiene sitio web, os añado unos datos prácticos. Está en Calle Larbi Ben M'hidi 25, y está abierto todos los días salvo el sábado de 11 a 19 horas. La entrada es gratuita.
La futura Gran Mezquita de Argel
El proyecto de la Gran Mezquita de Argel ha estado en el tintero desde hace una veintena de años, pero parece que muy pronto verá la luz del día. Se inserta dentro de un gran programa de renovación de las infraestructuras urbanas de la capital que incluyen el metro, un tranvía, varios autopistas de circunvalación, centros comerciales, líneas de cercanías, dos balnearios residenciales y nuevas poblaciones como Sidi Abdellah, que acogerá 20.000 viviendas y un parque de investigación y tecnología. Detrás de estos proyectos se percibe el deseo de enviar una clara señal de que Argelia ha salido del abismo de los años 1990 y una apuesta para el papel de primera ciudad de la región.
El proyecto de la Gran Mezquita fue adjudicado a una empresa canadiense en 2007 y debería estar listo en 2013. La fecha de entrega no es ninguna casualidad, ya que coincidiría con el final del tercer mandato de Abdelaziz Bouteflika y la campaña para las presidenciales para su posible – y muy polémico – cuarto mandato.
Como toda obra faraónica, las proporciones del proyecto son impresionantes. Será la tercera mezquita más grande tras las de Medina y Meca y podrá acoger a 120.000 fieles. El minarete, sin embargo, será el más alto del mundo con 300 metros. Además de la zona de rezo, el proyecto cuenta con un instituto islámico, biblioteca, anfiteatro y salas de seminarios. Costará alrededor de mil millones de euros.
Según el Ministro de Asuntos Religiosos y Awqaf, Abdallah Ghlamallah, la mezquita será “el símbolo de Argelia y de su identidad. No es que nos falten mezquitas, pero este símbolo nos distingue de otras naciones.”
Podéis leer un artículo publicado en el diario argelino El Watan en noviembre de 2007, que hace el palmarés de mezquitas faraónicas del mundo musulmán y se muestra muy crítico con el proyecto, preguntando si el dinero no estaría mejor empleado en otros menesteres más acuciantes.