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8/12/09

Topónimo "Yemen"

Los topónimos poseen diversos orígenes. Una de sus motivaciones es la creencia popular de los pueblos de que existe una conexión mística entre el nombre de cada lugar y su significado. Y el origen etimológico del topónimo Yemen tiene dos vertientes pero a su vez dos posibles significados.

Yemen proviene de la raíz trilítera árabe /ymn/, cuyo significado puede ser tanto "sur", como " derecha".

El origen de este topónimo se remonta a la época en que los mapas eran de otra forma. En la antigua Arabia se representaba el sur hacia arriba. ¿Por qué? para que cuando te despiertes por la mañana y mires el sol, éste se encuentre a la derecha. Por el refuerzo positivo entre la derecha (lo bueno) como opuesta a la izquierda (lo malo), decidieron hacerlo así. Yemen recibe su nombre porque está en el yamin, la derecha de Arabia. Los europeos aprendieron a dibujar mapas de los árabes y les dieron la vuelta a los mapas para que fueran ellos los que estuvieran encima.

Muchas de las explicaciones que se dan a la etimología de Yemen parten del desconocimiento de que los mapas tenían distintas orientaciones en el pasado.

Como ejemplo de esto, encontramos este caso:

Refiriéndose a Benjamin, el hijo de Jacob, en el capítulo 35 del Génesis, un traductor de la Biblia desde el original griego,se refiere a Yemen del siguiente modo:

Hay cierto consenso para traducir _yam_ como “en el sur”, una extensión semántica de la palabra “derecha” como opuesta a la “izquierda”. Este concepto se basa en la etimología del nombre Benjamin, relacionado con la derecha, la trasmisión del poder hacia el hijo con la mano derecha.

No hay duda de que la etimología de Yemen se refiere a su situación geográfica, como la parte más al sur de la península de Arabia.

Si os interesa saber más sobre la cuestión de los mapas invertidos, podéis acudir al siguiente link:
http://flourish.org/upsidedownmap/

7/12/09

Las lenguas sudárabigas de la Arabia preislámica


La lengua árabe pertenece a la rama semítica meridional de la familia afroasiática.
Con anterioridad al surgimiento del Islam, las tribus árabes ya habían emigrado a la zona sirio-palestina y mesopotámica. Allí, encontramos que Palmira es gobernada por una dinastía de origen árabe, hasta el año 273 d.C, con la llegada de los romanos y la destrucción del reino.

Posteriormente, los nabateos se establecieron en un Estado con capital en Petra limitado en Occidente por el Sinaí, el Hīŷaz en el oriente, Mada’in Salīh al sur y Damasco por el norte. En ese momento la lengua de comunicación era el arameo, pero se atestigua una fuerte influencia del árabe.

El corpus de textos pre-islámicos, que cubre los siglos VI y VII d. C., fue recogido por los filólogos árabes de los siglos VIII y IX, pero se trata de una lengua no uniforme, dado que los filólogos árabes hablan de un dialecto dividido entre la zona occidental de Hīŷaz y la oriental de Tamīm y otras tribus beduinas.

Pero si nos centramos en los periodos iniciales de la formación de la actual lengua árabe, encontramos un grupo de lenguas, las lenguas sahídicas, conocido a través de numerosas inscripciones y graffitis del sur de Arabia, en la zona del desierto Ramlat al-Sab'atayn. Las lenguas que lo agrupan son cuatro:

Sabeo
Qatabánico
hadramático
mineo
,llamándose a este último también madhábico, pues fue usado no sólo por los mineos sino también por otras tribus del wadi Madha:b.

Al final del siglo I a. C. la mayor parte de Arabia meridional fue unificada en el Imperio de los reyes de Saba' y dhu:-Raydan. Sus creadores fueron principalmente los himyaritas, una tribu en las tierras altas meridionales que empezaba a tener un importante papel en la historia política y lingüística de aquel tiempo. El sabeo se convirtió en la lengua oficial de los himyaritas y se usó en la mayor parte de las tierras altas meridionales.

Al final del siglo II a. C. se produce el ocaso del mineo junto con el fin del reino mineo, al igual que ocurre con el qatabánico, debido a la destrucción del reino qatabánico por el empuje de los reinos himyarita, sabeo y hadramita. En el siglo IV el reino hadramita se satura conquistado por los himyaritas, quienes trajeron su lengua oficial, el sabeo, a esta región.

En la segunda mitad del siglo I a. C., además de la escritura monumental de las inscripciones, se desarrolla otra cursiva (o minúscula) para los documentos cotidianos, como cartas privadas, contratos, textos mágicos, etc. No fue descubierta hasta 1973, siendo extremadamente difícil de descifrar; sólo una docena de pequeños documentos, de entre más de 1.000, han sido publicados e interpretados. Casi todos esos textos son sabeos, procedentes de la ciudad de Nasha:n en el wadi Madha:b y fechados hacia los siglos II y III d. C.

Hacia el final del siglo IV d. C. comienza el período monoteísta; el léxico (principalmente judío y cristiano) muestra influencia extranjeras, especialmente hebreo/arameas y griegas. Los documentos sabeos más recientes fueron producidos en la segunda mitad del siglo VI d. C., siendo la última inscripción sabea del año 559 d. C.

Los documentos más antiguos en sahídico pueden ser fechados a comienzos del primer milenio a. C. Algunos fragmentos con letras sudarábigas se hallaron en Raybu:n (Hadramaut), en estratos cuya antigüedad datada por radio-carbono es del siglo XII a. C. También hay un considerable número de textos sahídicos (sabeos y mineos) del siglo VIII a. C.; en el siglo VII a. C. se produce un considerable aumento de inscripciones sabeas, al usarse el sabeo no sólo en la región sabea (en Ma:rib), sino también en la región sahídica e incluso más allá, en el wadi Hadramaut, cerca del Mar Rojo y en Etiopía.

Las inscripciones sudarábigas se dividen generalmente en cinco grupos:

Mineas.
Sabeas.
Himyaritas.
Qatabánicas.
Hadramáuticas.

La mayoría de las inscripciones se leen de derecha a izquierda pero algunas en bustrófedon. Mediante esos textos tenemos información sobre los dialectos arcaicos árabes que, a distinción del hebreo, fenicio y arameo pertenecientes al grupo noroccidental, y del babilonio y asirio, pertenecientes al oriental, forman con el etio-semítico el grupo meridional de lenguas semíticas.

Aquí tenemos una muestra del alfabeto sudarábigo:

Podeís ver algunas inscripciones y ampliar información en los siguientes links:

http://www.proel.org/index.php?pagina=alfabetos

http://www.islamic-awareness.org/

http://www.mnh.si.edu/epigraphy/

5/12/09

LA SITUACIÓN LINGÜÍSTICA EN MARRUECOS



La situación lingüística de Marruecos es compleja puesto que en el país se hablan variedad de idiomas y dialectos, fruto de su herencia histórica (bereberes, árabes, judíos, franceses y españoles) que confieren al reino una riqueza idiomática y cultural enorme.

El árabe estándar o culto es el utilizado en el ámbito institucional y en la legislación. Asimismo, es usado por los medios de comunicación, en las universidades y en las esferas de la cultura.
El idioma más utilizado es el árabe marroquí o dialectal, que es la lengua materna de la mayor parte de la población. El mayor problema reside en que no dispone de una normalización ortográfica o gramatical que supervise su evolución.
Es necesario mencionar otra variante dentro del árabe, el llamado árabe moderno marroquí, que, según el profesor de lengua marroquí Francisco Moscoso, sería una variedad del árabe dialectal pero influenciado por el léxico y las expresiones del árabe estándar.

La lengua bereber (amazigh), en alguna de sus tres variantes dialectales, es hablada por un 35-40% de la población que vive en Marruecos. Se pueden distinguir el tarifit, el tamazight y el tacelhit:
-El tarifit o rifeño es propio de la región del norte de Marruecos y de la zona del Rif.
-El tamazight se habla en el centro-este, y lleva el nombre global que se le da a la lengua.
-El tacelhit es el dialecto con más tradición literaria y se utiliza en el sudoeste.
La lengua amazigh o tamazigh es la lengua de los imazighen (plural de amazigh), palabra que en bereber significa “hombre libre”. La lengua bereber ha sido bastante discriminada desde las instituciones lo que propició el nacimiento de un movimiento reivindicativo que, si bien no ha conseguido hacerla oficial, por lo menos ha logrado que los organismos gubernamentales crearan un instituto para la recuperación y la difusión de la lengua amazigh, la edición de materiales en dicha lengua y la progresiva instauración de su uso en la enseñanza.

En la actualidad, el árabe dialectal y el amazigh se han influenciado mutuamente en todos los niveles (fonético, morfológico y sintáctico).

El francés es una lengua de gran importancia en el país, pues es usada en el ámbito institucional, en la enseñanza y en el comercio. El español, aunque tiene su espacio en algunas zonas del norte de Marruecos como Nador o Tetuán, posee un protagonismo mucho menor.

La fotografía corresponde a los alfabetos árabe, tifinagh y latino.

1/12/09

Himno Nacional de Kuwait






El himno nacional de Kuwait fue escrito por el poeta Meshari Al-Adwani y transmitido por vez primera el 25 de febrero de 1978, una vez proclamada la independencia.
La música fue compuesta por Ibrahim Al-Soula y arreglada por Ahmad Ali.
El Amiri salute (himno de Kuwait) desde 1961) fue compuesto por Yusuf Adees en 1951 y fue utilizado hasta febrero 1978.
El Salute Nacional (saludo nacional) consiste en los primeros seis compases del Himno Nacional.
Las palabras del himno nacional de Kuwait son los siguientes:



En árabe:


Traducción al castellano:

¡Kuwait, mi País, debes tú ser seguro y glorioso!
¡Debes tú siempre disfrutar de la buena fortuna!
¡Tú eres la cuna de mis antepasados,
quienes dejaron su memoria, con simetría eterna,
mostrando toda la eternidad.
Los árabes fueron celestiales, Kuwait, mi país,
¡Debes tú ser siempre seguro y glorioso!
¡Debes tú siempre disfrutar de la buena fortuna!
¡Bendito sea mi país, un país de la armonía!,
Custodiado por el verdadero centinela dando sus tierras adecuadamente,
Construyendo en alto su historia, Kuwait, mi país,
Estamos para ti, mi país,
Liderados por la fe y la lealtad,
Con su Amir igualmente, esgrímanos con justicia,
Con cálido amor y verdad, Kuwait, mi país,
Debes tú ser seguro y glorioso,
¡Debes tú siempre disfrutar de la buena fortuna!




Fuentes:
http://www.embassyofkuwait.ca/index.htm# (Ver: about Kuwait > History and Facts> The National Anthem.

http://www.youtube.com/watch?v=BH6wMbJiFnc

http://www.nationalanthems.info/kw'.htm

Nota: Traducción propia del inglés al español.

Argelia: diversidad lingüística

El árabe argelino (ŷazairi) es la lengua materna de alrededor del 63% de la población. Forma parte del contínuum dialectal magrebí, fundiéndose con el árabe marroquí y tunecino en las zonas fronterizas. Por consiguiente, el árabe argelino está formado por dialectos locales con distintas formas de pronunciación y grados de mezcla con otros lenguas, como pueden ser turco, castellano, lenguas bereberes o el francés. Es interesante por ser el único dialecto árabe en emplear algo que se asemeja al verbo “ser” en presente: la partícula rā que coge sufijos personales (rānī = yo soy). Saludos universales incluyen Ki rāk?, Wesh rāk? O incluso, y por qué no, Ça va?


No hay cifras oficiales sobre el numero de hablantes de lenguas bereberes, pero giraría en torno al 20 – 25% de la población. La lengua materna de alrededor de 5 millones de argelinos es el cabileño (taqbaylit), sobre todo en la Gran y Pequeña Kabylia. La geografía de esta zona – montañas nevadas, abundantes lluvias y densos bosques, su densidad de población, modelo tradicional de tenencia de tierras, estructuras de parentesco y tribales, experiencia particular de la colonización, proximidad a la capital y altas tasas de migración a Francia hacen que los cabileños sean en buena medida diferentes de los demás bereberes y dominantes en el movimiento amazighista.


La Sierra de la Djurdjura, Gran Cabilia.


La lengua chaoui (tachawit) tiene entre 3 y 4 millones de hablantes en las montañas del Aurès, en el este de Argelia. Los chaouis no sigueron las revueltas que encendieron Cabilia en los 1980 y 1990, ni votan a los partidos “bereberes” con base en Cabilia (FFS y RCD). De hecho, en 1990 el Aurès mostró simpatías islamistas – con el voto repartido entre FIS y FLN, algo impensable en Cabilia. La región también es una cantera tradicional para el ejército.


El chenoua (haqbaylith), está ubicado en las montañas al oeste de Argel en Tipaza y Cherchell. Dialectos del rifeño (tarifit) se hablan en zonas montañosas de Tlemcen, Sidi Bel Abbès y Arzew. Entre las lenguas bereberes del sur, se encuentran el tumzabt, originaria de los oasis del M’zab en la wilaya de Ghardaïa y Ouragla y el tuareg (tamahaq) en el macizo del Hoggar.


Una verisón estándar de los dialectos bereberes del norte, muy influenciada por el cabileño, existe bajo el nombre general de tamazight (lengua de los amazighes o bereberes). En los últimos diez años, Argelia ha avanzado bastante en el reconocimiento de su diversidad lingüística: se abrió un Instituto de Estudios Amazighes en la Universidad de Tizi Ouzou en 1990, se inauguró un telediario en tamazight en la cadena de televisión estatal (ENTV) el año siguiente, seguido por el comienzo de la enseñanza del tamazight en institutos en 1995. La revisión constitucional de 1996 reconoce la identidad bereber como uno de los tres elementos constituyentes de la identidad nacional (junto con el árabe y el Islam) y en 2002 el presidente Bouteflika declaró el tamazight “lengua nacional” – sin embargo este estatus simbólico dista mucho de la deseada oficialidad.


Notablemente hostil al reconocimiento del tamazight como lengua oficial, Bouteflika ha magnificado la dimensión del tema lingüístico para dibujar un cordón sanitario de particularismo alrededor de Cabilia, ocultando el hecho de que las sucesivas revueltas que allí tienen lugar reivindican sobre todo un cambio democrático en Argelia y el final del gobierno arbitrario, para así evitar su contagio al resto del país.


Los que estudiamos la región tendemos a caer en la tentación de etiquetar los países del Magreb como países árabes, reproduciendo perezosamente las categorías identitarias ideadas por sus élites. En realidad, la revuelta bereber del año 740 puso fin al dominio puramente árabe en Marruecos y Argelia para siempre; desde entonces sólo ha habido mezcla. Es hora de que los estudios árabes tomen plena consciencia de esta realidad y den más atención a lo amazigh que el habitual tratamiento superficial que suele meter a todos en el mismo saco como si fueran un bloque homogéneo. ¿Opiniones?


30/11/09

La Arabización en Argelia


La arabización dede una perspectiva bereber, por el caricaturista Bougharraf

La colonización fue un desastre para el alfabetismo en Argelia. Del 10% del presupuesto dedicado a la educación, sólo el 20% de esto se gastaba en la educación de los musulmanes y se promulgó una ley declarando el árabe una lengua extranjera. A pesar de escasos y tímidos esfuerzos de gobiernos de izquierdas en la metrópoli, en 1954 – tras 100 años de la “misión civilizadora” de Francia – el 86% de los hombres y el 95% de las mujeres no sabían leer ni escribir.


Desde el famoso lema nacionalista ideada por Tawfiq al-Madani en 1932, “el islam es nuestra religión, Argelia nuestra patria y el árabe nuestro idioma”, la afirmación de la identidad argelina estaba íntimamente vinculada al árabe. Tras la independencia, se hablaba de la necesidad de recobrar la auténtica identidad arabo-musulmana de Argelia a través del rechazo del francés. Esto se concretó en la constitución de 1963 y la arabización, una campaña de larga duración que quiso hacer la lingua franca del Machreq el idioma nacional de Argelia, implementado entre otros por el Ministro de Educación, Ahmed Taleb Ibrahimi. Alinearse con la arabización implicó identificarse con la ortodoxia revolucionaria, la autenticidad cultural y significó meterse con la clase media afrancesada, los burócratas y los cabileños.


La política se topó con serios problemas. La dificultad de encontrar profesores capaces de enseñar en árabe estándar hizo necesario la importación de maestros del Machreq. El desfase entre la progresiva arabización de la educación y la mucho más trabajosa arabización de la administración. Este último factor fue determinante en la creación de la división entre arabisants y françisants (personas educadas en árabe y francés respectivamente) y la enorme frustración de los primeros debido a la absoluta falta de salidas en el mercado laboral. Otro obstáculo fue la oposición de los cabileños – quienes vieron en la arabización la imposición de una identidad nacional arabo-musulmana uniforme en la que no estaban representados y quienes, desproporcionadamente representados en la administración, también temían por sus puestos de trabajo.



Una anécdota que resume bien el dilema argelino es el del primer presidente de Argelia, Ahmed Ben Bella, que pronunció un discurso en el aeropuerto de Túnez, antes de su triunfal vuelta a Argelia tras la independencia que terminó con un enérgico, “Nous sommes des arabes, nous sommes des arabes!”. No sólo es llamativo que lo dijera en francés, sino que entre las figuras que le acompañaban, se oyó un cabileño murmurar a otro compañero, “Ça va finir par être vrai…”.


La verdad es que el árabe estándar era totalmente incomprensible para la aplastante mayoría de los argelinos en los años 1960 y 1970; existen sectores que lo ve como una imposición ajena a la experiencia de los argelinos y reivindican el uso del dialecto, a diferencia de los que apoyan la extensión del árabe estándar como elemento culto unificador. Otros reivindican el uso el idioma del antiguo colonizador, que un escritor describió como su “botín de guerra”, mientras que algunos bereberes rechazan el árabe de lleno, viéndolo como una imposición que forma parte de una dominación cultural que habría existido desde las invasiones árabes. El debate lingüístico en Argelia refleja las fisuras y controversias que existen en torno a la identidad nacional y los interrogantes que plantean. Las preguntas arrojadas por la arabización se resumen ampliamente en las palabras de Kateb Yacine: “Si nous ne sommes pas des arabes, alors pourquoi nous arabiser? Alors si nous le sommes, inutile de nous arabiser.”


La verdadera árabe de Argelia, la que se habla en el mercado y en las cafeterías, es un crisol que mezcla sin ningún complejo árabe, turco, tamazight y español. Quizá la imposición del árabe estándar sea un proyecto voluntarista, a semejanza de la afirmación de Ben Bella en el aeropuerto de Túnez.


Véase Benrabah, Mohamed (1999) : Langue et pouvoir en Algérie. Histoire d’une traumatisme linguistique. París, Séguier.