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7/12/09

El teatro en Sudán

Remontándonos a la etapa preislámica, el teatro ya tenía manifestaciones en los antiguos rituales nubios. Así, en los anales de los reinos nubios, hay datos allá por el año 662 AC, el faraón Tanut Amón tuvo un sueño terrorífico que le hizo despertar bruscamente, sueño que fue interpretado por los sacerdotes de manera que el propio faraón tuvo que interpretar varios pasajes en el templo de Amón, en Nabata, para hacer realidad el sueño de la conquista del sur. Rituales que incluso consistieron en procesiones con el dios por el entorno del templo, incluso se hizo un festival en su honor.

Evans-Pritchard describe como entre los Shilluk, en el sur, el traspaso de poderes de un rey o líder a otro, es dramatizado con similitudes a los de los tiempos faraónicos.

El ritual Zar, conocido en otros países árabes y africanos, es principalmente la interpretación despersonalizada hasta llegar a un estado de trance. Actúa y habla según el papel al que está interpretando.

Ente las cofradías sufís de Sudán, está extendido también un modo común de practicar ritos teatrales llamados Zikir, si bien hay particularidades en cada grupo. Wad Daifallah describe cómo en el siglo XVI, el cherif o jeque bagdadí Tagul Din Al-Bihari en un intento de extender por Sudán la cofradía Quadiriyyah, exigía a quienes quisieran entrar en la orden una dramatización iniciática intensa, como demostración de su determinación como buenos creyentes.

En Omdurmán por ejemplo, la tariqa o cofradía sufí Gadria representa un Zikir en el cementerio de Hamdelnil cada viernes. El acto dramático comienza situándose por un lado los miembros de la tariqa y frente a ellos el público. Hay también un pendón con una bandera de la cofradía y tras entonar unos cantos intensamente, el público se une en danzas a los miembros de la orden, llegado tal punto y con las energéticas danzas y oraciones, se termina con la intervención del jeque, como al principio, orando.


Actos sufís con carga teatral · · · · · · Y con carga musical

Momentos de danza colectiva· · · · Momentos previos al trance

Todas estas manifestaciones folclóricas son antecedentes y parte sustancial del desarrollo teatral sudanés, que sin embargo no son fomentadas ni auspiciadas por las corrientes modernas dramáticas.
El teatro tal y como se entiende hoy día en Sudán, es una mezcla de todo esto más la importación de la idea europea de teatro, que se fue instaurando en las colonias a lo largo del siglo XIX.
Solo en la actualidad se está volviendo la vista a formas de dramaturgia tradicionales en el mundo árabe, tal y como son al-Hakawati (especie de monólogos) o Khayal al-Zhil (juegos de sombras) asi como el teatro de marioneta o técnicas visuales.

El teatro europeo llegó tal cual a Egipto con la llegada de Napoleón, y a través de este país llegó al Sudán, donde existen publicaciones referentes al "teatro moderno" en 1880 de la Escuela de Teatro y el asentamiento de técnicas de dramaturgia en la década de los 30 del siglo XX.

Cuatro fueron los autores que, desafiando el poder colonal y la situación de inestabilidad y dominación, desafiaron el statu quo con sus obras.
Así Khalid Abdul Rahman escribió Masra Tagoug, en 1933, también Kharab Souba, basada en la mitología y la historia. Sin embargo es Ibrahim al Abbadi el autor de teatro más interesante con al-Mak Nimir de 1937, una historia donde resalta el triunfo del amor frente a las alianzas tribales y el equilibrio de poderes.

En la actualidad, Sudán tiene una importante vida dramática a lo largo de todo el país, siendo Jartum el centro de la vida teatral.
Desde la independencia en 1956, se comenzó a construir el Teatro Nacional, abierto en 1959 y que desde 1967 alberga producciones propias, que en la actualidad da cobijo a 12 compañías distintas que usan las instalaciones, con algunos problemas financieros.

Apoyado y financiado por la URSS, se funda en 1966 el National Folk Dance Group, y tres años después se abre el Instituto de Música y Arte Dramático, que revitalizó la vida cultural y el teatro en los setenta. Después en los 80, el Instituto estuvo cerrado durante tres años y el bajón fue generalizado tras la imposición de la ley islámica en el país (shar'ia)

En los últimos años, la creciente libertad de expresión ha vuelto a hacer florecer la vida cultural, por ejemplo, se ha instituido un festival de teatro anual a finales de marzo en Jartum: el Bugaa Festival, donde se reunen todas las compañías de teatro del país.

YOUNÈS RAHMOUN



Younès Rahmoun (Tetuán 1975) es un artista marroquí de gran prestigio que está considerado uno de los mayores exponentes del nuevo arte islámico. Rahmoun ha realizado cuantiosas exposiciones pero nuestro interés se centra en la exhibida en la sala de Verónicas (Murcia) en el 2009 y que lleva por título Zahra (flor en árabe). El proyecto constaba de una istalación y de una video-animación en la antigua iglesia de Verónicas, consiguiendo con ello tender un diálogo entre las religiones musulmana y católica.

La vídeo-animación consiste en 77 flores que se suceden unas tras otras con un puntito rojo que se ve palpitando debajo de cada flor como una semilla viva. La instalación, por su parte, expone varias cajas de luz que muestran una flor cada una. Según el autor, el punto de color rojo representa el corazón fuente de las emociones y de las intenciones, mientras que los colores sugieren los matices de lo que sale del corazón.

En su obra puede apreciarse claramante la influencia de la filosofía sufí y de la filosofía zen, y es la combinación de ambos pensamientos lo que define su estilo. De esta manera, los gandes conceptos tienen que vivirse a través de las experiencias cotidianas de la vida, siendo la meta principal la búsqueda de la redención de las pequeñas cosas. Aquí encontramos la importancia que para Rahmoun tiene el misticismo sufí y, más concretamente, la figura de Ibn Arabi. Asimismo, en las entrevistas concedidas suele comentar el peso que los preceptos de la filosofía oriental tienen en su inspiración artística, y parte de esta responsabilidad recae en este viejo relato: "un anciano maestro zen estaba recogiendo pimientos rojos a pleno sol hasta que se le apareció un alumno que estaba buscando una cosa y de paso le ofreció su ayuda, pero el anciano se la rechazó diciendo ¨mi experiencia me la tengo que jorjar yo¨".

Su trabajo combina lo arabesco, el color, la geometría, el estilo bizantino y la artesanía andalusí, redifiniendo los conceptos y creando nuevas perspectivas. El propósito principal de toda su obra es comunicar emociones e invitar a reflexionar sobre ellas pues, como el mismo Rahmoun aclara, "ya no me preocupa que no se entienda el arte conceptual, no espero nada, solo quiero hacer pensar".
La fotografía central corresponde al artista Younès Rahmoun mientras que la de derecha es una muestra de la exposición ZAHRA (Murcia, 2009)

El link pertenece a la página web de Rahmoun: http://www.younesrahmoun.com/FR/Accueil.html






EL SUFISMO EN MARRUECOS


Una definición sobre el sufismo nos la ofrece el maestro sufí Oruç Güvens: "el sufismo es un camino de búsqueda de la existencia de Dios, el descubrimiento de Dios que nos permite alcanzar la unidad a través del amor. El sufismo está formado por una diversidad de técnicas, dirigidas por los maestros, basadas en la meditación, oración, ayuno, la música, la danza, la poesía, los cuentos...que transmiten a quello que es esencial para la apertura del corazón."


Para los sufíes, su cuerpo está al servicio del alma y su contacto con Dios se produce en los detalles más cotidianos de la vida real, donde la meta final es alcanzar la esencia de la espiritualidad. El hombre, desde el punto de vista material-como cuerpo-, deja de existir y su alma está preparada para acercarse a Dios y unirse a Él en un todo, la llamada unicidad. El hombre, libre de las pasiones que le ataban a este mundo, mantiene una íntima comunión con Dios, aún viviendo en sociedad. A Dios le debe obediencia y sumisión, siendo el amor el eje que guía sus actos.


El término sufismo proviene de la palabra árabe suf, que significa lana y su explicación viene dada porque los primeros sufíes vestían túnicas de este tejido, rechanzo así ropajes más ostentosos. No obstante, como ellos mismos relataban, ser seguidor del sufismo no significa vestir de manera sencilla ya que es el fondo del alma el que debe permanecer sencillo y limpio. Los grandes maestros del misticismo islamista no se declaraban sufíes, sino que eran sus propios actos y su vida dedicada a Dios lo que les delataba como tales. Finales del siglo X y XI es la fecha que marca el comienzo de la predicación de estos musulmanes espirituales, pero no será hasta el siglo XII y XIII cuando se empiezan a fundar las primeras escuelas o cofradías denominadas tariqas, cuyos nombres vienen dados por algún importante maestro sufí (todas las tariqas hacen remontar su autoridad al propio Profeta) y la aparición de grandes figuras como Ibn Arabi de Murcia. Muchas de estas tariqas, además de dedicarse a la meditación y al contacto con Dios, funcionan también como organizaciones de caridad y de solidaridad.


En la actualidad, la tariqa marroquí de mayor relevancia es la tariqa Qadiría Butchichía, que cuenta con bastantes seguidores no solo en el país sino también en el extranjero, y entre cuyos miembros se encuentran numerosos jóvenes e intelectuales. El fundador de esta escuela fue Sidi Bumedien Butchich y, actualmente, su gran Maestro viviente es Sheij Sidi Hamza Butchich. Esta cofradía mantiene entre sus principios el de la continuidad del sufismo sunnita de la ética y los transmite en el espacio y en el tiempo.


Una característica propia del sufismo marroquí es, por tanto, el sufismo de la ética que considera que el resultado más valioso de la educación es la virtud y el buen comportamiento, por tanto la meta fundamental es la instrucción de los discípulos para transformar sus conductas. Esta idea es brillantemente reflejada en la siguiente frase: "la utilidad de los milagros es temporal y limitada; en cambio, los valores (fruto de la educación sufí) son eternos y su utilidad es universal".



La forografía corresponde al Maestro Sheij Sifi Hamza Butchich