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8/12/09

Héroes: adorados y silenciados

Yaşar Kemal es el hermano mediano de la literatura turca, el que toda la familia quiere igual que a los otros hijos pero el que no se lleva ni los privilegios del hermano mayor ni los mimos del hermanito pequeño.

En los hermanos de la literatura turca, el mayor sería -sin duda alguna- Orhan Pamuk, también conocido como el Umberto Eco turco. Se le dio el premio Nobel de literatura en 2006 y desde la fecha se lo traduce a todos los idiomas y es el primer nombre que viene a la cabeza cuando se pide el nombre de un autor turco. Amén de estar en todas las estanterías de la Casa del Libro. Aunque, seamos justos, ya era (por méritos propios) muy conocido antes de obtener el premio.


A su vez, el hermano pequeño sería el poeta Năzim Hikmet (1902-1963). Tuvo una vida tan heroica como dolorosa que merece ser reseñada ni que sea en quince ridículas líneas. Respetado por sus contemporáneos, fue un gran admirador de la revolución rusa. Comunista, luchó con Atatürk en la guerra de la independencia y sus poemas fueron muy conocidos en occidente, logrando traspasar las barreras de las prisiones donde se consumió durante 15 años.


Defendió -hasta la muerte- sus principios e ideales (fue acusado de traidor a la patria, sublevación y comunista). Los intelectuales contemporáneos lo alabaron e incluso crearon un comité internacional para lograr su liberación. Y lo lograron: en 1951 fue amnistiado pero expulsado de Turquía retirándole la nacionalidad (que se le devolvió 43 años después de su muerte, menuda ironía). Jodido, triste y medio moribundo, murió en Moscú de un ataque fulminante al corazón. Allí escribió uno de sus últimos poemas, el desgarrador: Traidor a la patria. Hikmet sigue aún enterrado aún en Moscú. Hoy en día, sus textos (especialmente este último) siguen levantando ampollas en Turquía. (** Por ejemplo, en 2005 un joven de 17 años leyó en un club de lectura Traidor a la patria y fue detenido por las autoridades para ser puesto en libertad tres horas después (el acto provocó un gran revuelo en el país).

Transcribo el poema para los más curiosos:


Traidor a la patria de Năzim Hikmet:

Nazim Hikmet sigue siendo un traidor a la patria.
Si. Yo soy un traidor a la patria, si vosotros sois los patriotas.
Si vosotros sois los defensores de esta patria, yo soy traidor a la patria.
Yo soy traidor a la patria,
si la patria son vuestros ranchos,
si es todo lo que hay en vuestras cajas de caudales,
si es todo lo que hay en vuestros talonarios de cheques.
La patria.
Si la patria es reventar de hambre en las calles.
Si la patria es temblar de frío afuera como un perro
y retorcerse de paludismo en verano,
si es beber nuestra sangre escarlata en vuestras fábricas
La patria.
Si la patria son vuestras garras de grandes latifundistas.
Si la patria, es el catecismo armado de lanzas.
Si la patria, es la porra de la policía.
Si la patria son vuestros créditos y vuestras remuneraciones.
La patria.
Si la patria son las bases americanas, la bomba americana y
los cañones de la flota americana.
Si la patria no es liberarse de nuestras podridas tinieblas,
entonces, yo soy traidor a la patria.
Escriba sobre tres columnas en caracteres bien negros y destacados:
Nazim Hikmet continúa siendo traidor a la patria.


(** La traducción es de: Bahar Kimyongür)


Y otra de sus obras antibelicistas más famosa, aquí. Su página web: aquí.

Y después de ellos dos, entre ellos: Yaşar Kemal.
Más discreto, más silencioso, más constante, escribiendo sin parar (sí, aún está vivo). Nació en 1923. Su campo estrella de trabajo es el cuento, aunque ha escrito también novela y poesía. Él ha sido el eterno candidato al Nobel y al que la wikipedia española apenas le dedica 8 líneas a pesar de haber escrito textos de una gran belleza, el último: Si aplastaran la serpiente.





El libro que le hizo famoso dentro y fuera de su país fue El Halcón (1955) donde aparece su personaje más conocido: Memed el flaco. Un joven bandido (yo le veo algún paralelismo con Robin Hood) que se asocia a las luchas de las clases más bajas y a la tradición oral de Asia menor. Una de sus características, como autor, es que escribe en un lenguaje ameno, sencillo y al mismo tiempo capaz de transmitir y describir con gran exactitud los paisajes y la vida bucólica de Anatólia.


John Berger dijo que era uno de los más grandes escritores de cuentos de la época. Elia Kezan lo comparó a Homero diciendo que era la voz de todo un pueblo y Günter Grass dijo que gracias a él había comprendido y amado Turquía. Con semejantes padrinos, algo bueno dirá este hombre, ¿no? Si domináis el inglés: su página web con más información.

Y si os animáis a leerlo, Yaşar Kemal ha sido traducido al español por la editorial Ediciones del Mediterráneo y por Ediciones B. La lástima es que hay poco más de siete obras traducidas. Si podéis, dadle también una ojeada al número especial que le dedicó la revista Quimera: Leer a Yasar Kemal.

Fuentes: Wikipedia, dossier 32 de la Vanguardia, revista Que leer, revista Quimera (número: Leer a Yasar Kemal). Varias webs de autor.
Fotos. de arriba a abajo: Orhan Pamuk, Nazim Hikmet en prisión y Yaser Kemal.

7/12/09

Penguen hace reír

El equivalente turco a nuestro El Jueves, la revista que sale todos los miércoles sería Penguen. Una revista que burla la censura y que es tolerada del mismo modo que El Jueves es tolerado por el gobierno español. Os remito a una portada cañera por la que el seminario satírico y el primer ministro turco Recep Tayyıp Erdoğan fueron a juicio en 2006 (sorprendentemente, terminó perdiendo el político). La portada fue una “solidarización” de los dibujantes turcos del seminario con el caricaturista Musa Kart. Kart se atrevió a dibujar un gato con cara de Erdoğan y fue multado por ello. Penguen respondió con esta portada:

Texto de las tres líneas de arriba-izquierda: “El caricaturista Musa Kart ha sido multado por dibujar un gato con cara de Erdoğan”. Dibujos de la portada: una rana, un mono, un camello, una serpiente, un pato, una jirafa, un elefante y una vaca. Todos, con cara de Erdoğan

Erdoğan se enfadó e interpuso una demanda a la revista por la que pedía 40.000 liras turcas (unos 24.000 euros) por daños morales. Pero no le fue bien por qué el juzgado de primera instancia de la corte civil de Ankara desestimó la petición. Una muestra más de que las revistas de cómic y los seminarios satíricos tienen una gran tradición en el país y posen un gran calado social, incluso entre jueces. En el país encontramos tres cabeceras importantes:

Penguen, Leman y Uykusuz:

Cada una de ellas vende, aproximadamente, 150.000 ejemplares. Su fuerte independencia se debe a que no llevan anuncios porque se sustentan sólo de sus ventas. Salen todos los miércoles y tienen un formato un tanto especial: 16 hojas de un papel muy barato que se vende por sólo 90 céntimos de euro (en liras ahí).

Y una curiosidad: en los años 70, el seminario GIrgIr –renovador de las revistas de cómic- se inventó un modo de trabajar bastante sorprendente. Los dibujantes se reunían todos los lunes por la tarde en las redacciones y decidían contenidos y dibujos de la revista. Una vez decidido, esa misma tarde se empezaba a trabajar y lo hacían durante toda la noche (sin dormir) hasta que terminaban el trabajo. El martes a mediodía se terminaban (aproximadamente) todos los dibujos y se llevaban a imprenta para que pudieran ser vendidos el miércoles. Este particular método es usado aún en la revista Uylusuz. Así, no es casualidad que la traducción de la palabra Uylusuz sea, precisamente, insomnio.

Mencionar que con esta dinámica de trabajo, muchos de los dibujantes de cómic se retiran en la treintena. Dicen los que los han visto “actuar” que el lunes por la noche la redacción es un gran nubarrón de humo lleno de gente joven (la mayoría hombres) que trabaja con pasión por algo que realmente les gusta. Además, el colectivo fomenta la pasión por el dibujo con un día a la semana conocido como el Día del amateur, donde las redacciones se abren a chavales jóvenes para que estos consulten dudas y puedan mostrar sus trabajos a los dibujantes consagrados. Con esta actividad se logran dos objetivos: hacer resistente y accesible el circuito del cómic y que las tradiciones y las características de la viñeta turca pasen de generación en generación.
En eso, sí que lo tienen bien montado los turcos.

* Mucha de la información ha sido extraída del artículo: De cómo surge un cómic sobre zombies turcos del futuro, de Mery Cuestra