En los anuncios saudíes, hasta mostrar el rostro de las personas que en ellos aparecen es problemático, puesto que se asocia, inevitablemente, con el riesgo de idolatría. La solución es por lo general bastante burda, y consiste en pixelar los ojos o incluso cubrirlos por completo. Tenemos un ejemplo en el siguiente anuncio de la conocida marca de patatas fritas Pringles:

Anuncio que, por cierto, nos conduce inevitablemente a plantearnos por qué se pixelan esos ojos por considerarlos contrarios al Islam pero, sin embargo, se fomenta a través de tal publicidad el consumo de un producto que, lejos de ser de primera necesidad, parece relacionarse más con el consumismo occidental que con la austeridad que pretende preconizar el régimen saudí.
Un ejemplo más de contradicción es la portada de revista que os presento a continuación. Hay que partir de que en Arabia Saudí, las imágenes de mujeres no están permitidas en carteles o anuncios exteriores. Si se representan en las páginas interiores, tienen que estar siempre vestidas de manera adecuada. Pero en el ejemplo que nos ocupa nos encontramos ante un magazine importado de Occidente. En estos casos, la imagen se censura cubriendo aquellas partes del cuerpo femenino que no casen con los estandards saudíes, ya sea simplemente marcando su piel con un bolígrafo negro ya, de manera más sofisticada, añadiendo más ropa digitalmente, como en esta ocasión.
Viendo las dos portadas se plantean inevitablemente una serie de cuestiones: se cubren ciertas partes del cuerpo, pero ¿qué hay de la postura corporal, de la expresión del rostro? ¿No podrían llegar a plantear también ciertos choques con la interpretación rígida del Islam de Arabia Saudí? Y como en el caso de la imagen de las Pringles, ¿por qué se rechaza la imagen occidental de la mujer pero no el mundo de consumo que plantea la revista en la que ella aparece? Y todo esto conduce a la que quizás sea la pregunta más relevante: ¿no estamos en ambos casos ante ejemplos de censura "superficial" contra elementos, en el fondo, secundarios, mientras que se deja pasar toda la carga de significaciones que implican el consumismo y, en general, el estilo de vida occidental? ¿No pueden llegar a trastocar mucho más los principios saudíes esos elementos que el mostrar los ojos o el cuerpo de una mujer?
Sin embargo, algo ha cambiado en los últimos tiempos, también en el ámbito visual. Hasta hace veinte años, Arabia Saudí estaba casi aislada por completo del mundo, y las autoridades ejercían un férreo control religioso sobre los medios de comunicación. Hoy, Internet, la televisión por satélite y la posibilidad de estudiar en el extranjero suponen nuevos desafíos para la censura, sobre todo entre los jóvenes. Si bien las leyes acerca de la comunicación visual fueron todavía desarrolladas por la generación anterior, mucho más conservadora, la aparición de una juventud globalmente informada y visualmente más abierta plantea la necesidad de un diálogo con otras opciones visuales y la posibilidad de reinterpretar esas influencias en el marco de la cultura y sociedad propias.
Buena muestra de ello es este último ejemplo de cartel que os dejo, del estudio con base en Riad (la que en otro post llamamos "la ciudad de las contradicciones") Zoom Creative: en un país en que las autoridades pixelan o borran los ojos de sus modelos mientras dejan en ocasiones el resto de sus cuerpos "indemnes", Zoom Creative apuesta por lo contrario, por abrir los ojos de una mujer al mundo y demostrar cómo los resultados son artísticamente evocadores:








