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8/12/09

Nilgün Marmara: la poetisa soñadora

Se cortó las venas con 29 años, pero por el camino dejó escrito poemas espectaculares. La poetisa Nilgün Marmara es la gran desconocida de las jóvenes mujeres poetas turcas. Publicó su obra en diversas revistas literarias, destacando especialmente las colecciones de poesía Daktiloya Çekilmiş Şiirler («Poemas Mecanografiados», 1980) y Metinler («Textos», en 1990, obra póstuma). Otra de sus obras, Kirmizi-Kahverengi Defter («Cuaderno Rojo-marrón», 1993), fue compilada por Gülseli İnal a partir de las notas de la poetisa y de su diario.

Dicen que sus poemas oscilan entre el sueño y la realidad. Aquí os dejo uno de sus trabajos para que juzguéis vosotros mismo:

Mi pájaro y yo estamos apresuradamente dormidos
reflejados en un espejo,
nuestra jaula es nuestra cama
nuestros rostros cara a cara,
el uno con el otro dormimos
bajo la nieve eternamente que cae mi pájaro y yo.
Una cinta carmesí nos liga
– mi compañero y yo indeleblemente juntos.
La miseria se deleitaría con su separación.
En nuestro espejo no hay nada más allá de esta obligación...
Este lazo carmesí entre nosotros
— mi compañero mi pájaro y yo...


¿Notáis alguna influencia literaria? Apunte curioso: Marmara se licenció en literatura inglesa y en su tesis doctoral estudió la figura de Sylvia Plath.

Ninguno de sus trabajos ha sido traducido al español ni al inglés. Que tristeza... ¿Vosotros regularías de algún modo el ámbito de las traducciones de libros y autores para que no sucedieran cosas como esta? Supongo que es entrar en el viejo debate de siempre…
*fuente: wikipedia turca y la traducción del poema es de Pere Julià

Las guerrilleras del PKK

Dicen que si no las tratas como hombres te cortan el cuello. Son mujeres que cogieron el fusil y se fueron a luchar por la causa de su étnia: la Kurda. Algunos las comparan a las mujeres que luchan en las FARC colombianas. Yo creo que son incomparables.

Os dejo un artículo del compañero Paul Schemm sobre ellas para poneros en contexto.

Andrés Mourenza, brillante y joven periodista gallego, logró citar (hace poco menos de un mes) a los principales líderes del PKK – grupo armado que defiende a los kurdos- en una montaña de iraq. Entre ellos: varias mujeres. Los portavoces eran el comandante Bozan Tekiny (número 2 del PKK) y la guerrillera Ronahi Serhat.

Tengo que confesar que las fotos me sorprendieron. Os las muestro:



Si queréis leer la entrevista entera: aquí o en el blog de Andrés.

LAS MUJERES EMARATÍES


Las emiratíes ocupan el primer puesto de la región en medidas de promoción femenina,

según la ONU.



El ejemplo de la federación de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) puede servir para ilustrar los logros de la mujer árabe del siglo XXI, o al menos de cualquier mujer árabe que viva en un país con una renta per cápita de 37.000 dólares. Las emiratíes son el 75% de los estudiantes universitarios de los EAU, aunque sólo representan el 15% del profesorado en ese nivel académico.

El correlato laboral que podría esperarse, resulta sin embargo escaso: el promedio de mujeres en la fuerza de trabajo sólo llega al 20%, aunque en sectores tradicionalmente femeninos como la enfermería se eleva hasta el 60%.
Beneficiarias de un impulso próximo a la discriminación positiva en el campo de la política, las emiratíes se jactan de tener cuatro congéneres en el Gabinete, la primera juez de la región, dos embajadoras -una de ellas, Hessa Al Otaiba, en España- y nueve parlamentarias en una cámara, la del Consejo Federal Nacional -agrupa a los siete emiratos-, con mayoría absoluta de hombres.


En economía también hacen sus pinitos: hay 12.000 empresarias sobre una población total de 4.620.000 personas; que en 2007 realizaron inversiones por valor de 4.000 millones de dólares. En Dubai, uno de los siete emiratos, las féminas disponen incluso de un banco "sólo para mujeres", una rama del Islamic Bank

Mujeres en Egipto

Huda Shaarawi (1879-1947)


Huda Shaarawi nació el 23 de junio de 1879 y fue una de las primeras feministas nacionalistas egipcias y su vida tuvo una gran influencia en la mujer egipcia y en la mujer del mundo árabe.
Nació en Minya, hija de Muhammad Sultan, el primer presidente del Consejo de Representantes egipcio y le enseñaron a leer el Corán. Asimismo aprendió árabe, persa, turco y temas islámicos de mano de profesoras musulmanas en El Cairo. Se casó con su primo, Ali Shaarawi, un líder y activista político. Ali Pasha Shaarawi tuvo una gran importancia en la emergencia de su mujer como personaje público, apoyaba su lucha a favor del movimiento feminista de forma activa y estaba presente en sus conferencias y reuniones.

Ayudó en la creación de Mubarrat Muhammad Ali, una organización de ayuda social a la mujer, en 1909, y la Union of Educated Egyptian Women en 1914. Participó en la primera manifestación pública de mujeres durante la Revolución egipcia de 1919 y fue elegida presidente del Wafdist Women’s Central Committee.

En 1923 fundó y se convirtió en la presidente de la Egyptian Feminist Union (Unión feminista egipcia) a través de la cual participó en una reunión internacional feminista en Roma. A su vuelta se quitó el velo en público por primera vez, un momento simbólico en la historia del feminismo egipcio. Lideró una protesta de mujeres en enero de 1924 con la apertura del Parlamento y formulo una lista de peticiones nacionalistas y feministas que el gobierno del partido Wafd ignoró, lo que provocó que se fuera del Wafdist Women’s Central Committee. Siguió liderando la Egyptian Feminist Union hasta su fallecimiento, a la vez que publicaba la revista feminista l'Egyptienne (and el-Masreyya), y representaba a Egipto en los congresos de mujeres en Graz, Paris, Ámsterdam, Berlín, Marsella, Estambul, Bruselas, Budapest, Copenhague, Interlagos y Ginebra. Propuso la internacionalización del Canal de Suez y, poco antes de su muerte, la abolición de armas nucleares. Preparó el terreno para la mujer egipcia en los años siguientes y sigue siendo un símbolo del movimiento de liberación femenino.

Huda Sharaawi unió el estilo feminista occidental, el nacionalismo egipcio y las costumbres y cultura de su país para crear un feminismo egipcio que más tarde fue usado por otras mujeres árabes y adaptado a los demás países.




Doria Shafiq (1908-1975)
Doria Shafiq fue una de las primeras mujeres que lideró un movimiento de liberación de mujeres a principios de 1950. Fundó las patrullas de publicidad, fue una investigadora y luchó contra la ocupación británica de Egipto.

Nació en la ciudad de Tanta, en el delta del Nilo, y estudió en el colegio de la misión francesa. Fue una de las primeras becadas por el Ministerio de Educación Egipcio para estudiar en la Universidad de la Sorbona en Paris. También hizo su doctorado en Filosofía en esta universidad, sobre el tema de la mujer en el islam, sacando como conclusión que el islam le dio a la mujer unos derechos justos.

Al volver a El Cairo trabajó en la New Women’s Magazine, que fue la primera revista en lengua árabe para la enseñanza y educación de la mujer egipcia. A finales de los años 40, fundó el Nile Girls Union, movimiento para la liberación de la mujer egipcia. Su fin era erradicar el analfabetismo de las niñas y las mujeres en muchas zonas populares de El Cairo.




Nawal El Saadawi

Novelista, psiquiatra y escritora muy conocida en el mundo árabe y en otros países. Sus novelas sobre la situación de la mujer en la sociedad egipcia y árabe han tenido un gran impacto en las siguientes generaciones de mujeres jóvenes durante las últimas tres décadas.

Como resultado de sus textos literarios y científicos ha tenido que enfrentarse a muchas dificultades durante su vida. En 1972 perdió su trabajo para el gobierno egipcio. La revista Health que había fundado y editado durante más de tres años fue cerrada. En 1981 el presidente Sadat la encarceló. Salió de prisión después de su muerte.

El 15 de junio de 1991 el gobierno ordenó el cierre de la Arab Women’s Solidarity Association tras haber cerrado también la revista Noon que publicaba la asociación. Ella era la editora de esta revista.

Ha dado conferencias en muchas universidades nacionales e internacionales y sus obras han sido traducidas a más de 30 lenguas por todo el mundo. Entre las universidades en las que ha dado clase están: la Universidad Americana de El Cairo, la Universidad de El Cairo, la Universidad de Ain Shams en El Cairo, la Universidad de Harvard, la Universidad de Yale, la Universidad de Columbia, la UCLA, la Universidad de Oxford, la Universidad de Cambridge y la Sorbona en Paris.


«Egyptian Women make their mark»: http://weekly.ahram.org.eg/2000/481/chrncls.htm


«Egypt Women blog for their rights»: http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/7950729.stm


Primer programa de televisión sobre sexo para mujeres: http://www.hebakotb.net/


Blog de mujeres egipcias: http://www.banat9bass.com/

Hoy vendemos aspiradoras (Sólo a mujeres)

No sé si se puede “tachar” de cultural pero he encontrado este cartelito publicitario de Turquía y no puedo resistir la tentación de colgarlo. Además, creo que dice mucho de cómo era (¿o es?) la cultura del país. El texto, escrito en el turco de antes de la revolución de los signos, dice algo parecido a esto:

“¡Compre usted señora una buena aspiradora, no se arrepentirá!” (*estoy pendiente de una traducción más seria, cuando la tenga la cuelgo)


Con pelo de gato incluido.

¿Te han convencido? ¿Haces la inversión?

¡Mujeres kuwaitíes al poder!

Sí, ¡se ha logrado! La mujer kuwaití ya ha sufragado por segunda vez en 2008. La primera fue en las elecciones de 2006, donde las mujeres obtuvieron su derecho a votar y a presentarse como candidatas en el año 2005. Sin embargo, aunque representaban al 56% del electorado, no consiguieron escaños en tales elecciones.

En las elecciones de 2008, y por primera vez en la historia de Kuwait 4 mujeres ocupan puestos en el Parlamento. Ellas son: Massouma Al-Mubarak, quien ya fuera nombrada ministra de Sanidad en 2007, Aseel Al-Awadhi, Rola Dashti y Salwa Al-Jassar. Su nombramiento, consagra la representación femenina en el Parlamento desde que se reconociera el derecho al voto de las ciudadanas en 2005.

En la foto aparecen las mujeres políticas: Salwa Al-Jassar, Rola Dashti, al Massuma-Mubarak y al Aseel Al-Awadhi, presentes en la sesión inaugural del nuevo Parlamento en la ciudad de Kuwait el 31 de mayo de 2009. Ver, aquí.

Nota: Cabe destacar que en las últimas lecciones, ¡el número de diputados islamistas se redujo a la mitad!

Fuente:
http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=267661
http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?NewsID=4596
http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/4552749.stm
http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/4325207.stm

7/12/09

¿Puedo ver eso?: La Censura en Kuwait

En Kuwait, el bloqueo de información o censura está presente en la publicidad, el cine, prensa y el comercio de vestuario, entre otros.

En la publicidad
Tachar con franja negra a diversas partes del cuerpo, así como la marca de una bebida o recortar partes de una imagen de una publicidad, son formas de bloquear secciones consideradas “no aptas para su difusión”.

Pero ¿qué opináis de la siguiente imagen?

En la revista T3 se ve cómo la imagen de una mujer ha sido modificada en su vestuario, cubriendo partes del cuerpo que iban dirigidas a mostrar la "audacia" de una mujer en su actitud. Como ello no corresponde al significado de prudencia de la sociedad de Kuwait, se bloquean con el fin de minimizar el efecto provocador. La segunda imagen es un mero tachado en negro o borrado de partes del cuerpo.

Como vemos, en Kuwait el bloqueo de las partes de una imagen ha llegado a niveles fuertemente antiestéticos, al punto que existen estudiantes en la Universidad de Kuwait que han estudiado formas de censura más elocuentes y bien diseñadas. El “tachar” o borrar partes de una imagen hace que ésta pierda su objetivo.

Algunas de las soluciones de estos alumnos, es neutralizar el impacto “provocador” de una imagen, insertando un elemento distractor, tal como en la imagen siguiente:

¿Qué os provoca a vosotros esta imagen?

La siguiente, es otra imagen que neutraliza el efecto provocador. En ella se han insertado letras que corresponden a la marca del vestuario y se ha censurado el efecto piel, rostro y color de la misma.


Del mismo modo, otras alternativas a la censura “elocuente y diseñada”, es permitir al individuo la opción de “dejar la imagen tal como es naturalmente”. Así se puede apreciar en las siguientes ilustraciones que forman parte de una instalación artística, en la cual el individuo puede ser protagonista, a través de su decisión.

En la imagen siguiente, el individuo tiene la opción de quitar la censura de ella y dejarla como es originalmente. Pero, ¿será que el individuo puede llegar realmente a ello? o ¿existe también la autocensura? ¿qué creéis vosotros?

Abajo, con el mismo objetivo de la imagen anterior, la opción está servida. Hay censura, pero el individuo puede descubrir la imagen original.

Estas alternativas a la censura más elocuente, estética y diseñada es una opción de los estudiantes del Departamento de Arte y Diseño de la Universidad de Kuwait.


En el cine

El ciudadano kuwaití gusta y disfruta mucho del cine de calidad y por su alta demanda, existe bastante censura de las escenas de violencia y sexo. Éstas son modificadas o simplemente cortadas, siendo así reducidas en tiempo. Una de las películas occidentales censuradas es Kill Bill, por su alto contenido de violencia y sangre, así como del rol de la mujer "no apto para una ciudadana" kuwaití. Se sabe que en dicha sociedad la mujer debe guardar cierta prudencia y proporciones, algo que Kill Bill no presentaría como modelo para ellas.

Sin embargo, más allá del cine occidental, el cine árabe también es censurado en Kuwait. Así se puede apreciar en la película egipcia "Omaret Yacoubian" (ver trailer aquí), en castellano "El Edificio Yacoubian", la cual aborda temas tales como la homosexualidad, la corrupción, la tortura y presenta fuertes escenas de sexo. Así las cosas, ésta fue censurada en ¡una hora y diez minutos! siendo que dura cerca de tres horas.

Contenidos Anti-Islam
Kuwait también se ha preocupado que los contenidos anti-islam no puedan ser vistos en los proveedores de internet como Youtube, porque puede ofender a los musulmanes.

Los maniquíes
Me llama profundamente la atención que en Kuwait no puedan exhibirse maniquíes semi-desnudos o desnudos, o que luzcan ropa interior femenina, porque atentaría contra la prudencia de la mujer y las buenas costumbres. Así, como el buen vestir femenino es modesto y de buen juicio, los maniquies ligeros de ropa atentarían contra el buen juicio. Saquen aquí vosotros vuestras propias conclusiones.

A modo de reflexión, ¿Cómo resolverías los diferentes tipos de censura aquí expuestos?

Fuente:
Kuwait School: Establishing a Contemporary Identity for Kuwait Through Design
Sobre censura cine ver: http://pseudoghettonoticias.blogsome.com/2006/08/19/kuwait-censuran-contenido-sexual-en-pelicula-egipcia/
Sobre censura anti-islam ver: http://www.laflecha.net/canales/comunicacion/noticias/kuwait-ordena-bloquear-youtube-por-sus-contenidos-anti-islam
Sobre maniquíes censurados ver: http://www.soitu.es/participacion/2008/09/02/u/aleross10_1220353683.html

Mujer y Sudanesa

La mujer sudanesa obtuvo el derecho al voto en 1953 junto con la igualdad de derecho respecto al hombre. Otra cosa es la igualdad de hecho.

Repasamos brevemente el capítulo de Balghis Badri sobre Sudán en el libro La emergencia del feminismo islámico, donde aborda la situación actual desde una perspectiva teórica y académica.

Resulta muy significativo que desde la propagación de las teorías de la modernidad, surge una tensión en el interior de las sociedades musulmanas entre cómo se conceptualiza el islam y la contemporaneidad en los asuntos de lo absoluto y la interpretación, el derecho a cambiar y la capacidad de lograrlo, y el poder de definir la realidad. La tensión también está presente entre la aceptación del islam en su totalidad, como religión, fuente legal, conducta moral, ideología, sistema de valores, significados de gobernabilidad, etcétera, o, por otro lado, la restricción del islam como espacio religioso.

Es, en definitiva, una tensión entre las libertades de pensamiento, juicio y acción opuestas a la acumulación de autoridad sobre los otros donde unas cuantas personas se otorgan el poder de reprimir al resto en nombre de Dios. Los que aseguran que su comprensión de la sharia es válida para todo el mundo y que debe ser el criterio y el principio divino con el que medir todos los asuntos, desde los privados a los públicos, afirman que este camino es el único correcto. Por consiguiente, creen que no se deben tolerar las desviaciones o alternativas. Algunos estados consideran el islam como fuente de todos los códigos legales (personales, criminales, económicos, morales, de gobernabilidad...), es decir, lo que clasificaríamos y denominaríamos como estados islamistas. En el otro extremo, existen otros que aceptan el islam únicamente como un asunto personal. No lo codifican en leyes estatales y son lo que podríamos llamar países musulmanes seculares. Entre ambos lados existe un abanico de estados que toman del islam lo que consideran más apropiado para algunas de sus leyes. Otros aspectos de la religión los dejan como principios éticos sin codificar.

En lo que se refiere a los asuntos de la mujer, encontramos a los que consideran la sharia como válida únicamente para elaborar las leyes familiares. Otros estados también la utilizan para las leyes criminales y para asuntos relacionados con la representación y el espacio de la mujer (posición política, códigos morales y de vestido, sistema de valores, etcétera). Del mismo modo, existen diferentes puntos de vista sobre las identidades femeninas, y los estados difieren en cómo emplear el islam para justificar la posición gubernamental hacia la mujer.

Por otro lado, la diversidad también existe entre los grupos de musulmanas que defienden sus derechos. En general, podemos distinguir entre tres grupos: las islamistas, que defienden un islam conservador y basado en las interpretaciones de los primeros expertos (hombres), aunque también existen diferencias entre ellas. Otro grupo sería el del feminismo islámico, donde se intentan elaborar nuevas interpretaciones o buscar referencias en las nuevas interpretaciones realizadas por hombres para, a partir de éstas, crear una perspectiva feminista en el seno del islam. Una tercera vía son las mujeres que reivindican un feminismo sin referirse al islam ni tenerlo como referencia básica para la emancipación. Son las que llamamos feministas de cultura musulmana, en el sentido de que su religión es el islam pero intentan tratar el feminismo desde una perspectiva secular.

Los principales discursos de los expertos islamistas de Sudán

En Sudán existen diferentes interpretaciones islámicas sobre la cuestión de la mujer, que podríamos identificar en cuatro posiciones principales. Tres de los más destacados expertos sudaneses han escrito explícitamente sobre la mujer en el islam: Hassan El Truabi, Elsadig Elmahdi y Mahmod Mohamed Taha. A continuación repasaremos su pensamiento:

1) Hassan El Truabi es el líder del Frente Islámico Nacional y uno de los fundadores de los Hermanos Musulmanes en Sudán. En el año 2000 publicó un libro sobre la posición de la mujer en el islam. Apelando al principio del iytihad, argumentaba que la esencia del islam es la igualdad entre hombres y mujeres, y recalcaba que la mujer es igual en dignidad, derechos y deberes. Según él, la mujer puede ocupar puestos de responsabilidad, incluso llegar a ser jefe de Estado o juez. En el libro, Truabi utiliza referencias a otras interpretaciones elaboradas por diferentes escuelas y pensadores para sustentar el principio de igualdad de género. Así pues, sus opiniones progresistas no se basan únicamente en sus propias interpretaciones, sino que las fundamenta en diversas fuentes con el objetivo de proporcionar justicia para la mujer. Su principal motivación es la de dirigirse a Occidente para ofrecer una imagen más positiva del islam como religión capaz de integrar la modernidad al mismo tiempo que protege a la sociedad de los males de la modernidad Occidental. Para Truabi, las diferencias entre una sociedad moderna islámica o no islámica residen en los ideales con los que el islam protege a la población de los excesos innecesarios que derivan de la libertad desmesurada, el libertinaje sexual y otros comportamientos inmorales. Por consiguiente, es necesario que la mujer se vista de un modo decente para que no tiente al hombre y lo provoque sexualmente. Asimismo, los hombres no deben pensar en las mujeres como objetos sexuales y deben reprimirse.

En su opinión, la reivindicación de las mujeres por la igualdad de derechos en los códigos familiares, como por ejemplo la lucha por la abolición de la poligamia y el derecho unilateral del marido por el divorcio, o que las madres consigan los mismos derechos de custodia de sus hijos, suponen reivindicaciones y luchas inútiles. Obtener estos derechos no son indicadores fidedignos de la posición de la mujer en la sociedad. Los asuntos cruciales que indican la liberación o la equidad son la igualdad ante la ley y ante Dios, la libertad de movimiento, el derecho a ocupar un cargo público, tener unos ingresos y propiedades independientes y una legitimidad de género señalada como principio. En el libro abundan las citas coránicas y los hadices, así como fragmentos de teología que sustentan sus argumentos. Como dirigente político ansioso por aumentar su popularidad, Hassan El Truabi no sólo no puede permitirse ofender a las mujeres, sino que debe apoyar sus peticiones. Muchas sudanesas han reaccionado positivamente a sus propuestas y consideran que, efectivamente, su emancipación puede conseguirse a través del islam.

2) El segundo libro está escrito por Elsadig Elmahdi, líder de la organización Ansar y del partido político Umma. Publicado en 1986, abarca la condición general de la musulmana, el derecho a la igualdad, la dignidad y los deberes de la mujer. Elmahdi argumenta que los principios de equidad de la convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer (o CEDAW, sus siglas en inglés), pueden aplicarse a la musulmana y que, por lo tanto, los estados deben ratificarla.

En el libro recalca que una comprensión progresista del islam puede combinar la religión y la modernidad sin entrar en contradicciones. Los asuntos de libertad personal, entre éstos la libertad sexual, los considera occidentales y no islámicos. De todos modos, las garantías de igualdad en asuntos constitucionales y legales relacionados con la ciudadanía, los derechos políticos y las leyes laborales pueden ser islámicos y modernos al mismo tiempo. El libro también analiza la poligamia, la igualdad en el divorcio y en la herencia, la equidad en el valor de los testigos, la disciplina de la esposa, el velo y la protección de la mujer frente a la violencia. Se centra en analizar la desigualdad y en explicar cómo ésta puede superarse a través de medios civiles que vayan más allá de la tradición, por ejemplo, en la distribución desigual de los bienes, o cómo incluir estipulaciones en los contratos de matrimonio para restringir la poligamia o el derecho unilateral del marido en el divorcio.

Elmahdi defiende que la musulmana ocupe cargos de responsabilidad en los tribunales o en el Parlamento. Asimismo, sitúa el testimonio de la mujer al mismo nivel que el del hombre. Para él, la opinión de que la mujer sólo tiene la mitad de capacidad mental que el hombre (que todavía mantienen algunos expertos) no es sostenible. Además, considera que la mutilación genital femenina no es una práctica musulmana y que debe ser prohibida legalmente. En conclusión, Elsadig Elmahdi se muestra optimista afirmando que la igualdad es posible, y se apoya en diferentes fuentes y en el principio islámico de la igualdad entre seres humanos para corroborarlo.

3) El tercer intelectual es Mahmod Mohamed Taha, que elaboró una visión radical relativa a la interpretación del Corán. Considera que el islam contiene dos mensajes principales, uno válido para todos los musulmanes de todas las épocas (los versos revelados en la Meca) y otro específico para la gente de Medina, donde el profeta era un líder político y el jefe de Estado. Estos últimos versículos del Corán le habrían sido revelados para guiarlo en su posición de gobernante. Por consiguiente, se pueden extrapolar estos versículos de Medina a otra época, pero cambiando las normas según el contexto, ya que la época del profeta es única y no puede repetirse. Según este argumento, todos los versículos relacionados con las relaciones de género y los asuntos que afectan a la mujer en particular son del periodo medinense. En consecuencia, no están totalmente cerrados y se pueden realizar nuevas interpretaciones y leyes.

Los asuntos de controversia, como lo puestos de responsabilidad, las leyes discriminatorias de la herencia, la poligamia, el velo, la segregación, la obediencia al hombre, quama, etcétera, pueden considerarse, de este modo, como algo únicamente válido para la gente de Medina. Los versículos revelados en la Meca se centran en la creencia en Dios, en la profecía, en el juicio después de la muerte, la recompensa y la relación entre los seres humanos y Dios. Todos estos versículos se afanan en volver a las personas en creyentes íntegros. Para Mahmod Mohamed Taha ésta es la esencia del islam. A finales de la década de los setenta, reunió estos argumentos en su libro El segundo mensaje. Otro de sus libros trata de los derechos de la mujer, donde la igualdad debe aplicarse en todos los ámbitos, incuso en el matrimonio. La segregación y el velo los considera principios no islámicos, y la simplicidad en la vida es la esencia para salvaguardarse de la maldad.

Sus opiniones fueron seguidas por un grupo al que llamó los Republicanos, lo que indica la influencia del pensamiento de la revolución francesa y de la filosofía griega. Sus seguidores, tanto hombres como mujeres, eran principalmente de la élite, ya fueran estudiantes o profesionales. El gobierno lo acusó de herejía y lo ejecutó en 1984. Sus seguidores fueron perseguidos y encarcelados.

Si bien el impacto de sus escritos fue mínimo, es útil para las feministas, ya que proporciona los medios más fáciles y abarcables para la emancipación de la mujer en el islam. Las feministas musulmanas más radicales pueden formular leyes seculares que mantengan la igualdad de género, al mismo tiempo que conservan el principio islámico de la igualdad entre hombres y mujeres.

Para finalizar este repaso, hablaré de la versión más conservadora del discurso islámico en Sudán: la del grupo Ansar El Sunna Elmahamadia. Está influenciado por los grupos de Arabia Saudí que promueven el wahabismo, una versión purificada e idealista del islam que reivindica ser la única verdadera, capaz de llevar a los musulmanes a una sociedad justa. No apuestan por la conversión violenta o por la lucha para conseguir esta nación ideal. Creen que el no politizar el islam por la fuerza es la única estrategia viable para convertir a cuantos más grupos mejor al camino verdadero. Su principal discurso está basado en la pureza y su suscripción total a los mensajes de Dios y del profeta, sin ninguna posibilidad para la interpretación a manos de los reformistas. Se apoyan en las palabras del gran experto Ahmed Ibn Hanbel, que creó el Hanbli Madahab, conocido como la opción más estricta y sin cabida para la interpretación o el razonamiento.

Con relación a las sudanesas, su discurso defiende el velo completo que cubra todo el cuerpo, incluida la cara, los brazos y las piernas. Permiten el derecho a la educación y al empleo pero con preferencias por determinados campos y condicionados por la vigilancia masculina y la falta de libertad de movimiento fuera de la ciudad. Prefiere la exclusión de la mujer, que éstas no accedan a los derechos reproductivos como la planificación familiar, y consideran que no deberían trabajar si sus maridos pueden mantenerlas.

Este ideal, sin embargo, no lo siguen las sudanesas que integran esta tendencia, pues insisten en el derecho a la educación y al trabajo, si bien sí se adhieren al velo completo. Se trata de un movimiento urbano que influencia y alcanza en su gran parte a hombres y mujeres educados, aunque no necesariamente los del nivel más alto. Su cantidad no es muy grande pero su influencia política avanza entre los dirigentes del gobierno. No obstante, la imagen femenina que crean es muy ajena a Sudán en términos del velo que utilizan, parecido al de las saudíes. Por otro lado, no condenan la mutilación genital femenina. Tras haber resumido los principales discursos, acto seguido paso a contextualizar los diversos grupos de mujeres en Sudán.

El feminismo en Sudán

a) La conceptualización del feminismo

La diversidad de experiencias de las sudanesas, y de la sociedad civil en general, debemos analizarla conceptualizando el significado del feminismo y la pluralidad de percepciones de quienes lo reivindican. Las feministas musulmanas también son diversas, y en este amplio y heterogéneo espectro feminista podemos trazar cuatro categorías principales de movimientos feministas en Sudán, utilizando el criterio del tipo de acción que realizan. Otro modo de calificar el feminismo es en su relación con el islam y el secularismo.

- Clasificación a partir de la tipología de las acciones:

1) Feministas académicas que intentan, internacionalmente, originar disciplinas que visualicen a la mujer. Para ello, desarrollan nuevos marcos teóricos, conceptos para analizar el fenómeno de las relaciones de género a nivel histórico y actual, etcétera. Efectivamente, es imprescindible producir nuevos conocimientos y replantear los ya disponibles. Sin embargo, el propósito debe tener un objetivo. Como yo lo entiendo, este objetivo debe ser el de divulgar el feminismo más allá de la academia para contribuir, aportando información y herramientas, a la defensa de la igualdad de género. Igualmente, se debe influenciar de forma directa a los responsables políticos para que emprendan medidas institucionales que ayuden a cambiar leyes, el sistema educativo, los medios de comunicación, los programas de desarrollo, las estructuras organizativas, etcétera. Todo ello para lograr una mayor equidad de género y un fortalecimiento de las capacidades de la mujer. Del mismo modo, también es necesario generar un cambio en una misma y en los colegas universitarios (profesores pero también estudiantes) para que entiendan el feminismo y trabajen para conseguir estos objetivos.

En Sudán, el feminismo académico es interdisciplinar y reúne a feministas de diversas perspectivas para comprender las teorías y conceptos feministas. A su vez, es transdisciplinar, ya que traspasa las fronteras de la universidad y se implica con los responsables políticos y con el activismo civil en asuntos de la igualdad de género. Esto último es crucial y es el enfoque para encaminar el feminismo hacia futuros diálogos sobre cómo convertir el feminismo en un elemento relevante, tanto en la teoría universitaria como en la práctica.

2) En la sociedad civil, las feministas no son un grupo homogéneo, del mismo modo que no se espera que lo sean en la universidad. En ocasiones, representan el dinamismo de una sociedad civil con todas sus contradicciones y conflictos. En otras, representan la solidaridad, el trabajo en red y la complementariedad. Esto último es destacable en las acciones enfocadas a ayudar a las mujeres pobres que han sufrido directamente los conflictos armados para que puedan conseguir los Objetivos del Milenio.

3) La tercera cara del feminismo es el de la toma de decisiones a nivel formal, ya sea por parte gubernamental, de las Naciones Unidas o de las agencias internacionales. Las feministas que ocupan estas posiciones en ministerios, comités, el Parlamento, en el sector privado, en la ONU y en organizaciones internacionales, también juegan un papel activo en el cambio de perspectivas, especialmente de origen institucional. Su activismo prima a las jovenes desfavorecidas, a la mujer en general, y el fortalecimiento de la mujer en el ámbito público.

4) Una última categoría sería la que menos atención recibe. Se trata de muchas mujeres, y algunos hombres, a nivel personal que evalúan críticamente la situación de la mujer en las familias y en las relaciones de poder y deciden cambiarlo de un modo radical en favor de la igualdad y la autonomía, o también manipulando situaciones y contextos para abrir las limitaciones que coartan la emancipación femenina.

La interrelación entre las cuatro categorías es imprescindible, aunque no siempre sucede ni todo el tiempo ni a todos los niveles. Así pues, al margen de algunos cambios positivos en las leyes y en las estructuras institucionales, principalmente gracias a la acción de estos grupos, su impacto no se siente ni en la ideología estatal ni en el conjunto de la sociedad, o en su imaginario, que es lo más importante. Permanecen otras fuerzas resistentes al feminismo, en diferentes intensidades, como las estructuras de mercado, los medios de comunicación y el clero de las diferentes religiones.

Esta clasificación del feminismo en Sudán probablemente no muestra toda la imagen del país, donde ya ha empezado la polarización entre los islamistas y los grupos seculares. Por consiguiente, el análisis del feminismo sudanés debemos realizarlo en el marco continuo entre islamistas y seculares.

- Clasificación de las activistas sudanesas basada en sus puntos de vista religiosos:

1). Las islamistas, que no forman un grupo homogéneo y que podemos subdividir así:

1.1. Las que no consideran que discutir asuntos de discriminación de género explícitos en la ley de la familia sea crucial. Enfatizan otros asuntos por la igualdad y el fortalecimiento, básicamente en el espacio público. Así pues, no consideran que lo personal es político ni que sea la causa de la subordinación de la mujer. Mayormente son progubernamentales y no se implican en ningún proyecto que contradiga el discurso islamista masculino dominante de los teólogos progubernamentales.

1.2. Las apologéticas, sobre lo que se entiende como desigualdades en el islam. Las aceptan y las consideran como mandato divino, incluso si como humanos no podemos entender su valor. La mayoría de ellas están casadas con islamistas conservadores y su combate es oponerse a cualquier cosa que perciban originaria de "Occidente", como el feminismo internacional. Se implican en debates para apoyar el ideal de un islam conservador.

2). Las feministas islámicas se dividen en dos grupos:

2.1. Las que creen que existe una oportunidad de reinterpretar el islam para superar todas las desigualdades. Utilizan las revisiones del Corán elaboradas por teólogas feministas o por teólogos masculinos, junto a estudios comparativos e interpretaciones realizadas en otros países musulmanes. Ellas mismas no se implican en la reinterpretación, y sólo unas pocas replican lo que otros grupos islámicos están reinterpretando. Este colectivo es, mayormente, contrario al Gobierno.

2.2. Otra categoría considera la posibilidad de lograr la igualdad de género mediante las teorías anteriormente expuestas de Mahmod Taha. Esto facilita que la mujer reivindique la total igualdad en el islam refiriéndose al primer mensaje revelado en la Meca. Los escasos versículos que algunas feministas califican como discriminatorios provienen de Medina, y en consecuencia, son contextualizados y pueden reelaborarse mediante nuevas leyes afines a sus contextos socioculturales y políticos. En este sentido, los musulmanes pueden formular leyes basadas en la igualdad promulgada en el primer mensaje revelado y omitir algunos detalles del segundo, ya que el contexto ha cambiado.

Tanto las islamistas como las feministas islámicas no forman grupos homogéneos, aunque comparten una misma premisa: no es necesario salir del islam para hablar de igualdad y justicia. Sin embargo, no suelen contribuir por sí mismas a los debates teológicos ni a las propias interpretaciones del Corán.

Debemos señalar que cuando las feministas musulmanas sudanesas que no son partidarias del gobierno empezaron con la cuestión de la reinterpretación del islam, Sudán se encontraba bajo un régimen islamista. Así pues, estas mujeres reaccionaron contra un gobierno que pretendía anular algunos de sus derechos con una constitución y un sistema legal forjados en nombre del islam. Asimismo, perseguían una mejor interpretación para lograr más derechos, influenciadas por unos objetivos internacionales sobre los derechos de la mujer y también por los discursos progresistas de algunos intelectuales masculinos, especialmente Turabi, Sadiq el Mahadi y Mahmoud Taha, de los que anteriormente ya hemos expuesto sus argumentos. Este contexto me lleva a pensar que es improbable que prevalezca en Sudán un proyecto islamista retrógrado con la mujer, ya que las sudanesas, en general, no son conservadoras y no desean que sus derechos públicos retrocedan. De igual modo, el contexto internacional tiende a apoyar los proyectos menos conservadores o incluso los seculares.

3) Las seculares:

Las feministas seculares, a su vez, tampoco forman un grupo homogéneo, pues incluyen a musulmanas y cristianas. Lo que las une es que su discurso no se basa en la religión ni la consideran fuente de legislación. Creen que su lucha puede fundamentarse en situaciones comunes. Su principal objetivo es la emancipación y liberación de la mujer en el contexto internacional, representado por las convenciones de la ONU, las recomendaciones de las conferencias internacionales y los planes de acción. Normalmente están vinculadas a las ONG, a la universidad, a partidos políticos o a otros actores no gubernamentales, aunque también encontramos algunas mujeres en el Gobierno. De modo general, las podemos dividir entre las establecidas en el norte del país y las que residen en el sur. El primer grupo incluye una mayoría de mujeres musulmanas, mientras que en el sur la mayoría son cristianas.

3.1. Feministas seculares en el norte del país:

El grupo trabaja para la conservación de los derechos políticos y laborales amenazados por el gobierno o por la presión de los islamistas conservadores. Igualmente, lideran, junto a algunos hombres, el debate para implementar una fuente no religiosa para elaborar la legislación. No debemos olvidar que la primera constitución nacional de 1956 no menciona las fuentes de la legislación y por lo tanto no especifica ninguna religión. La mayoría de estas mujeres trabajan en la defensa de los derechos de la mujer, la reforma legal, la educación de las niñas, las estrategias para la resolución de conflictos y luchan contra la violencia y la práctica de la mutilación genital. Este activismo lo realizan tanto a nivel de base como colaborando con la comunidad internacional.

3.2. Feministas seculares en el sur: El surgimiento de un contundente feminismo en el sur desde los años noventa, tanto en el seno del Movimiento para la Liberación del Pueblo Sudanés como en otros grupos sureños y nubas tiene, por lo general, unos objetivos distintos al no ser mayoritariamente musulmanes. No obstante, también apuestan por la emancipación de la tradición africana hacia la ley secular basada en principios internacionales de los derechos humanos y los planes de acción de las cumbres de mujeres. Su debate es menos complejo, aunque su lucha no es fácil, ya que deben superar el sistema patriarcal tradicional.

Algunas conclusiones sobre este apartado

El movimiento feminista en Sudán, el secular y el islámico, deben enfrentarse no sólo con los teólogos islamistas, tanto hombres como mujeres, sino también con burócratas, jueces, dirigentes políticos y con el patriarcado arraigado en la sociedad. Para el futuro, tanto los grupos del norte como los del sur deben unirse para resultar más eficaces. Se necesitan líderes visionarias y estrategias para la nueva etapa de la lucha que termine con el patriarcado y logre aplicar la igualdad de género en todo el país. Existen numerosos asuntos que, al margen de los debates religiosos, podemos establecer para ayudar a esta unión: alfabetización, reducción de la mortalidad en el parto, mejora de la pobreza, etcétera. Asimismo, poder debatir el patriarcado tanto en la esfera pública como en la privada resulta crucial para que las mujeres consigamos más espacio y la aplicación de las diversas propuestas.

En Sudán, el discurso islámico sobre si el feminismo es coherente o contradictorio con el islam no abunda. Unas pocas mujeres, que con dificultad podríamos calificar de especialistas en asuntos religiosos, han empezado a predicar los deberes de las musulmanas, y son escasas las que reivindican también los derechos. El debate académico sólo se da en círculos pequeños, normalmente realizado por legalistas que se refieren a los derechos de la mujer en el código familiar.

Las razones para esta falta de debate sobre el feminismo y el islam entre las sudanesas, las podemos encontrar en varios elementos. En primer lugar, los derechos políticos de igualdad de la mujer y su representación pública se otorgaron desde la independencia, y nunca fue un asunto islámico controvertido que necesitara debatirse. El legado de la mayoría de musulmanes de Sudán es el sufismo, considerado menos exigente en lo que se refiere a la segregación y la exclusión de la mujer. El sufismo enfatiza el componente emocional del amor natural entre los seres humanos y Dios y el profeta Muhámmad (saws) por encima del castigo y la manera de comportarse. De la misma forma, el reconocimiento del sufismo a las mujeres como santas religiosas a las que acudir para su bendición (un estatus muy elevado en el legado musulmán que no encontramos en la ortodoxia) se añade al hecho de cómo los musulmanes sudaneses conciben la posición de la mujer en el islam.

Los intelectuales islámicos modernistas de mediados del siglo XX, y también posteriormente, defendieron lo que podemos definir como una posición liberal de la mujer en el islam que se oponía a la interpretación más conservadora. De igual modo, los jueces sudaneses se esforzaron en buscar diversas interpretaciones de diferentes fuentes como base para la jurisprudencia. El precedente se considera como parte de la ley y, por consiguiente, lleva a establecer legislaciones sobre la familia que favorecen, en gran parte, los derechos de la mujer. Además, desde 1900 a 1983 las leyes nacionales, excepto la familiar, no estaban basadas en la sharia, sino en la legislación británica o en una combinación de ésta con leyes indias y egipcias.

Todo este legado influencia los derechos legales de las sudanesas, así como los debates sobre sus derechos en el islam. El contexto relativamente relajado del islamismo, junto a las percepciones de un fuerte movimiento secular liderado principalmente por no musulmanes durante las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, han logrado que las mujeres adquieran derechos como la igualdad ante la ley, la ocupación de cargos públicos y de posiciones políticas, acceso al mercado laboral y a la educación, etcétera.

No obstante, ha permanecido en un segundo plano el debate sobre los derechos en la familia, y únicamente unas cuantas voces han empezado a referirse a esta nueva interpretación -principalmente elaborada desde feministas musulmanas del extranjero, que una minoría de feministas sudanesas utilizan-. El ámbito de esta reciente discusión está relacionado con la restricción por parte del hombre al derecho del divorcio, la poligamia y otras leyes sobre la pensión y la custodia. Estas últimas no tienen origen en la teología islámica ni se mencionan en el Corán, sino que se basan en tradiciones y, por consiguiente, pueden cambiarse sin dificultad.

Para concluir esta sección, resulta evidente que los diferentes grupos de sudanesas musulmanas mantienen diversas premisas, y que los eruditos musulmanes no han logrado dar respuestas satisfactorias a todos los problemas con los que se enfrenta la sociedad, especialmente en el ámbito de la dominación, la discriminación y el subdesarrollo. El conflicto entre globalización, especificidad o relativismo cultural, la modernidad y el islam, o el feminismo y la igualdad de género en la religión, son asuntos que todavía deben debatirse con detenimiento en Sudán, así como en la mayoría de los países musulmanes y del Tercer Mundo, para reducir el conflicto y eliminar la confrontación. En la próxima sección intentaré seguir una premisa feminista que podría resolver algunos de estos conflictos.


Feminismo islámico y el camino a seguir

Me gustaría introducir una nueva versión de uno de los principios del feminismo islámico que puede resolver la tensión entre el islam y la modernidad, o entre el islam y el feminismo. Va mucho más allá del alcance de este escrito poder dar una respuesta a todos los otros aspectos mencionados anteriormente, donde el conflicto se considera dominante entre éstos y el islam.

El feminismo islámico podría basar su teoría social en tres componentes intrínsecos: el amor, el razonamiento y la complementariedad.

El amor, como teoría social basada en las necesidades fundamentales del ser humano, debe lograr el equilibrio personal. La capacidad de uno mismo para dar y recibir amor debe ser la premisa de su moralidad y aspiración. Valores como la libertad, la justicia y la igualdad son inherentes en el amor. Lo opuesto aleja al ser humano del amor y le sitúa en contradicción consigo mismo. Este mismo amor, que los seres humanos dan y reciben entre ellos, caracteriza su relación con Dios. Se ama a Dios, y la relación con lo divino es un amor concebido como algo natural. Es el vínculo del amor el que hace que las personas obedezcamos y respetemos las instrucciones de Dios en una relación desinteresada, donde pasamos del "si yo obedezco, tú me recompensas", al "te amo, te obedezco".

El segundo componente de una teoría social es el del razonamiento. La comprensión del universo, que regula la relación humana y la vincula a Dios, es una cuestión guiada por la razón, es decir, que puede llegarse a comprender mediante el uso del razonamiento. El razonamiento es lo que puede ser comprendido como lógico, coherente, y que nos aporta el amor y la bondad a los que aspiramos y por los que hemos sido creados. Este razonamiento nos hace comprender las palabras de Dios como coherentes y lógicas. En consecuencia, los versículos coránicos que son interpretados fuera del contexto del buen razonamiento, o que no llevan al amor y a los principios que lo fundamentan -como la igualdad, la justicia, la libertad, etcétera-, deben reconsiderarse hasta que no contradigan nuestra primera comprensión.

Las musulmanas pueden obtener una mejora completa empleando el islam como fuente de inspiración, únicamente si se convierten en teólogas y productoras de un nuevo conocimiento sobre cómo entendemos el islam. Esto es crucial para superar la ideología patriarcal de los que interpretan el Corán. Mi justificación de esta interpretación sobre la cuestión de la mujer en el islam está relacionada con el asunto de la esclavitud y el islam. Aunque en el Corán se haga referencia con frecuencia a la esclavitud, los musulmanes (a nivel de Estado e individualmente) la abolieron no hace demasiado. La justificación para que esto ocurriera la encontraron en el principio del islam sobre la igualdad. Motivaron la abolición en el contexto moderno y su legitimación se convirtió ya en intolerante. El empleo de la razón y del amor nos lleva al rechazo de la esclavitud. Si utilizamos los mismos principios y razonamientos, entonces podemos contextualizar ciertos versículos y crear leyes que estén en boga con nuestra época y que no contradiga la base del islam sobre la igualdad del ser humano frente a Dios. Es la teología patriarcal la que no está dispuesta a hacerlo, así que el trabajo recae en una nueva teología feminista que logre la emancipación de la mujer a través de una reinterpretación del islam.

Del mismo modo, la desigualdad en las herencias o la obediencia al marido pueden considerarse como irrelevantes en la actualidad, como lo es la esclavitud. Si utilizamos el razonamiento y el amor, no lo aceptaremos. El defender la contextualización de estos versículos no nos hace menos musulmanes, todo lo contrario.

El tercer componente de estas premisas feministas islámicas es el de la complementariedad como base de las relaciones humanas, imprescindible para el logro de la justicia y el amor. Los que más poseen deben compartirlo con los desfavorecidos, y quienes tienen más capacidad deben completar al resto como principio religioso sin arrogancia ni dominación. Siguiendo estos principios islámicos del amor, la razón y la complementariedad, podemos defender coherentemente las relaciones humanas basadas en el amor e intolerantes con la injusticia, la opresión, la explotación y la violencia. Asimismo, el razonamiento nos indica que los principios de igualdad y justicia defendidos en el islam no pueden sustituirse por aspectos específicos que defienden todo lo contrario.

De igual modo, la complementariedad justifica el surgimiento de la interdependencia financiera, material, intelectual, espiritual y emocional entre los seres humanos. Las relaciones entre las naciones deben entenderse también de esta forma. Si estos principios están relacionados con los derechos humanos actuales, también encajan con el feminismo liberal y el marxismo. Los asuntos tratados por el feminismo radical, como por ejemplo la libertad de elección sexual, debemos contemplarlos también en estos tres principios. Algunos de las prácticas abordadas por las feministas, como la violencia contra la mujer, el matrimonio o las relaciones sexuales forzadas, la prostitución o la pornografía, están todas ellas condenadas en el islam ya que quedan al margen de la razón, del amor y de la complementariedad.

Mientras que algunas feministas consideran otros asuntos sobre la sexualidad como parte de los principios feministas -las relaciones extramatrimoniales, por ejemplo-, no se aceptan en el islam, porque son contrarias a estos tres principios. La infidelidad es contraria a la estabilidad matrimonial y perjudica el amor de la pareja.

Así pues, este puede resultar un aspecto del islam que contradice a los que defienden los derechos individuales por encima de ambos esposos. Es cierto que el discurso feminista no reivindica las relaciones extramatrimoniales en sí, sino que defiende la evaluación igualitaria de la conducta y los principios morales sin hipocresía. En este sentido, el islam se muestra igual de condenatorio con la doble moral, aunque difiere al no tolerar o aceptar según que acciones. Como musulmana feminista, éste es el único aspecto que considero que contradice al islam y que, por lo tanto, no puedo tolerar.

En conclusión, el feminismo, la modernidad y el islam no son contradictorios. La libertad individual vinculada a los derechos sexuales no debe considerarse como la única condición para ser musulmana, moderna o feminista. Es decir, no por estar en contra de la libertad sexual extramatrimonial una es menos moderna, feminista o defensora de los derechos humanos.

Asimismo, si te opones a la imposición del velo que cubra la cabeza, o a un vestido largo hasta los pies y las manos, no por eso dejarás de ser menos musulmana. Esta libertad personal tiene los límites en no generar problemas a la sociedad en su conjunto. Si existe algún castigo por practicarla, sólo Dios lo sabe. Las musulmanas podemos ser modernas y feministas sin entrar en contradicciones, del mismo modo que las feministas pueden ser buenas musulmanas siendo coherentes.

Una interpretación del islam donde prevalece la comprensión igualitaria y holística basada en el amor, la razón y la complementariedad, da como resultado una defensa de la dignidad, los derechos, las oportunidades, la posición social y el reconocimiento de la mujer. Es el deber de las mujeres liderar esta relectura del islam y codificar teológicamente sus principios.

Otras fuentes para consultar la situación de derecho es el apartado de la web del World History Archives y también algunas organizaciones de mujeres sudanesas con base en Sudán, pues existen multitud de ellas en el extranjero, organizaciones y ONG, pero me parecía importante reflejar sobre todo las de las mujeres que actúan en el terreno siendo del terreno.

Tradición contra Modernidad: el caso de la vestimenta en Sudán

Para la celebración del Eid o Aïd, después del Ramadán, los sudaneses tienden a vestir la tradicional Jallabiya. Tradición contra modernidad se dan cita en el seno de la sociedad sudanesa por este motivo.

El atuendo principal para los hombres se compone de la jallabiya, el markoob (zapatos de piel, normalmente de cabra, serpiente o leopardo), el 'immah (turbante de unos cuatro metros de largo) el sharwal (pantalones cortos) taqiya (gorro) y el shawl (pashmina o chal) tal y como se muestra en la foto.

El gorro o taqiya es el de la foto también.
El color predominante es el blanco, pero también a veces se usa el beige. Los defensores de la tradición alegan que es una seña de identidad de Sudán. Los jóvenes en cambio prefieren usar ropas occidentales como pantalones largos o camisetas. Dicen que dejan esta ropa para cuando sean viejos o cuando se hayan casado. Incluso se están dearrollando versiones modernas de la vestimenta típica, como el 'Ala Allah, algo así como "lo que sea". Es una especie de jallabiya pero que no pasa más abajo de las rodillas, parecida al qamis de Pakistán. Suele ser de manga corta, al contrario que la jallabiya que siempre lleva manga larga y la variedad de colores se ha ampliado al azul, el burdeos o el verde oliva.

En definitiva, los jóvenes y cada vez más los no tan jóvenes utilizan ropa no tradicional, pero es importante hacer notar que, incluso en el mundo de la ropa tradicional, hay renovación y moda.
Son parte del debate nacional, pues incluso en la ropa la gente se pregunta qué es Sudán y cuáles son las referencias primarias.

Respecto a las mujeres, la ley en Sudán, basada en la shar'ia, dice que deben cumplir con el atuendo musulmán, es decir la tradicional túnica y el velo que cubra la cabeza.
También aquí estas tensiones entre tradición y modernidad se dan, pero con muchos más problemas pues ya no se trata de un asunto entre hombres, sino que a la fricción pasado-presente se unen otros condicionantes como el machismo que permean incluso a la propia ley del Estado (machista).

Por ejemplo, existe una ley o código de vestimenta que se manifiesta en el artículo 152 del código penal sudanés donde se establecen cuarenta latigazos a la guapa que se atreva a contradecir tal forma de vestir tradicional. Las mujeres, como el caso reciente de la periodista Lubna Hussein que portaba pantalones y a la que fue aplicado el art.152, condonado después por la repercusión internacional a una multa de 200$ que no pagó, por lo que ingresó en prisión un mes, son las que sufren la ley llamada de "vestimenta decente" que no es en ningún caso aplicada a los hombres. En 2008 alrededor de 43.000 mujeres fueron detenidas en virtud del art.152CP.
A todo ello se suma la tensión entre musulmanes y cristianos, sobre todo en zonas donde la población convive como Jartum.

6/12/09

Nabilah Al –Zubair


Nabilah Al –Zubair, nació en al-Hajerah, Sana’a, Yemen, en 1964. Es poeta, novelista y periodista. Realizó estudios de psicología.Es una de las figuras más destacadas del panorama literario y cultural yemení. Ha sido Directora de LOUQA, Women's Cultural & Civilization Dialogue Association (Asociación del Diálogo Civilizado y Cultural de las Mujeres).

En el aspecto literario, escribe poesía desde mediados de los ochenta y publica columnas en periódicos desde principios de esa misma década. Recientemente tuvo una columna titulada «Tamasaat» (Tangentes) en Al-Thaqafiyya, Taiz, Yemen. Algunos de sus poemas han sido traducidos al ingles, español, francés y alemán. Ha participado en festivales de poesía y diversas conferencias en Alemania, Omán, Egipto y Marruecos.

Sus obras:

Libros de poesía:

  • Motowalyat al-Katheba Al Ra'ey'a (Succession of The Great Lie) -Secuencia de La Gran Mentira- , Damasco, 1991.
  • Thamet Baher Y'awedeni (There's a Sea Returning to Me), -Hay un mar retornando a mí- 1997.
  • Mahyia (Obliteration - Obliteración-, 1999.
  • Tenween al-Ghay'eb (The Third Person Pronoun), -Pronombre de la tercera persona-, 2001.
  • Sa'ood ela Fardet Kabreet (Ascending to a Single Matchstick), -Ascendiendo a una sola cerilla- 2003.

Prosa:

  • Inho Jessadi (It is my Body) -Es mi cuerpo-. Ganadora del Premio de Novela y Narrativa Breve Nayib Mahfuz , del Supremo Consejo Cultural Egipcio.
  • Raqeset fi al-Sakher (I Danced in Rocks) -Dancé en rocas-.
  • Zooj Hedha'a le 'Ai''sha (A Pair of Shoes for 'Ai''sha )-Un par de zapatos para 'Ai'sha-, 2004.

Algunas muestras de su poesía:


Un relámpago

Anegada entre granizos
Cubierta con una capa de tormenta
sudo de miedo
(¿No existen mariposas que lo rompan?)
divido la multitud: transeúntes y clamor
las copas fueron bebidas, las sillas están alertas
Los poros de distancia se encogieron, la mesa colapsó
¿Pedí yo un muro para la multitud?
¿Les pedí yo más dudas?
Tu silencio envuelve el muro
Partiré
Tú bloqueas mis pasos Contemplas: (Tú esparciste pájaros)
Desde mis horizontes
Libera tus manos
Con pisadas cuidadosas
Camino sobre dos dolores
Cuento: ¿Cuántos días y noches
Caen sobre mis hombros?
Incontables: las injurias que me causaste
Tirito…
(¿Ninguna paloma te deja un poema?)
Calles cruzadas por... corazón que bate
Eres capaz del silencio
¿Entonces por qué, las barras de la prisión se recuestan hacia mí?
(Traducción: Rafael Patiño)

Ocurre
Ocurre que
Nos encontramos en el mismísimo comienzo
Nada atrás
Nos alejamos de ello
Ni poema
Ni árbol
Sucede
Que nos encontramos
El tiempo nos separa
Corrimos lejos... labio con labio
Sucede que nos encontramos
«Algo» nos hace extraños
Apegados
Apartados
Por un cabello.
Desilusión

Durmiendo yo una vez
Un caballo logró colarse en mi sueño
Y. .. se durmió
En este link podeís verla recitando una de sus composiciones, Algo Blando, en el XX Festival Internacional de Poesía de Medellín:
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Multimedia/zubair.html

5/12/09

Mujeres y minas antipersona


Según estimaciones de militares jordanos, en los últimos 60 años se han plantado alrededor de 305,000 minas en el norte del país. En 1999 Jordania ratificó el Tratado de Prohibición de Minas, que prohíbe el uso, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersona.
En octubre de 2008, en la provincia de Maqraf, 10 mujeres formaron el primer grupo dedicado a la eliminación de minas en todo Oriente Medio.

Mohammad Breikat, el director nacional de la Comisión Nacional para la remoción de minas y la rehabilitación (NCDR), dice que la firma del Tratado de Prohibición de Minas es la prueba de que Jordania está tratando de buscar la paz en la región.
Según la NPA (Ayuda Popular Noruega, quien proporciona el entrenamiento de estas mujeres) las estadísticas de la minería en todo el mundo han demostrado que el trabajo de de una mujer puede ser más lento que el de sus homólogos masculinos ya que su trabajo es más meticuloso y prudente cuando se trata de medidas de seguridad, las mujeres también sufren menos accidentes durante el trabajo peligroso. La tarea no es nada fácil, y las mujeres han demostrado una capacidad de recuperación enorme ante esta difícil labor.

La educación femenina en Arabia Saudí


Uno de los elementos fundamentales para el desarollo de cualquier país es la educación. En el caso de las mujeres, sus tasas de alfabetización resultan ser comparativamente muy inferiores en gran parte del mundo, y dificultan todavía más su acceso en plano de igualdad con los hombres en todos los aspectos de la sociedad.

Antes de la década de 1960, las mujeres saudíes recibían educación por parte de tutoras u hombres de su familia más inmediata. Únicamente en las grandes ciudades existían un pequeño número de escuelas privadas elementales en las que podían adquirir la formación más básica. Existían, también, familias de élite que ya desde los cincuenta enviaban a sus hijas a escuelas en Egipto y Líbano.

Y es que aunque la primera escuela para niñas se abrió en Arabia Saudí en 1956, la educación formal para las mujeres no se introduciría, como hemos apuntado, hasta los sesenta, después de un largo período de oposición entre diversos sectores, que consideraban que la asistencia femenina a las escuelas podría poner en compromiso su moralidad y constituirse, además, en un vehículo para incrementar la influencia de Occidente en el país. De hecho, cuando en 1959 un decreto real institucionalizó la educación femenina, el texto se comprometió a asegurar que la educación no introduciría ningún cambio en las creencias saudíes.

A pesar de esta tardía introducción de la enseñanza femenina, su importante expansión condujo inevitablemente a la entrada de las mujeres en instituciones de formación superior como las universidades. Mientras que a principios de los sesenta sólo cuatro mujeres se habían inscrito en las clases de tarde de la Universidad de Ar-Riyadh, en los noventa miles de ellas se graduaban cada año. De hecho, la tasa de mujeres universitarias es hoy superior a la de los hombres.

Eso sí, pese a los aparentes avances se mantiene la segregación por sexos en las instituciones saudíes, que en el caso de las dirigidas a mujeres cuentan con muchos menores recursos que las de sus colegas masculinos. Instituciones como la recientemente creada King Abdullah University for Science and Technology (KAUST), la primera universidad mixta del país, de la que hablamos en otro post, profusamente dotada de medios y que aspira a convertirse en toda una referencia, parecen marcar un cambio en la educación dirigida a las mujeres que habrá que ver si se consolida o si constituye simplemente un "lavado de cara" del régimen saudí hacia el exterior.

El Programa de Desarrollo de la ONU para Arabia Saudí apunta, entre sus principales objetivos para lograr el desarrollo del país, la necesidad de promover la educación entre las mujeres como una manera de dotarlas de poder en sus sociedades. El Informe de 2007 de este organismo señala, no obstante, importantes avances: el ratio de mujeres en la educación, primaria, secundaria y universitaria ha aumentado del 85.1% de 1990 al 95.4% en 2006. Del mismo modo, el porcentaje de mujeres alfabetizadas ha aumentado del 73.7 al 92.7% en el mismo período. Podéis acceder a la versión en PDF de los "Millenium development goals" de la ONU para Arabia Saudí a través del siguiente enlace.

Si queréis ampliar información sobre el tema que aquí os he presentado, más sobre discurso femenino y presencia de la mujer en la literatura y la educación que sobre datos actualizados, puesto que se publicó en 1994, podéis consultar el libro Women and words in Saudi Arabia. The politics of literary discourse, de Sadekka Arebi. La obra forma parte de los fondos de la biblioteca de la UAM.

Artistas sudaneses: nombres propios

La lista de artistas gráficos y pintores sudaneses es amplia, como en otras disciplinas, muchos están residiendo en el exterior, aunque en la inmensa mayoría, la temática de sus creaciones es Sudán, ya sea a modo nostálgico ya sea a modo reivindicativo de la situación política nacional.

La lista por tanto es larga, además muchos de ellos tienen además otros trabajos en escultura o fotografía. Podemos citar entre ellas a Amna Abdalla, Eiman Abdallah Elmahdi, Sana M. Eltaib, Kamala Ishaq Ibrahim, Teyseer A. Salim o Iman Shaggag. Muchas de ellas han actuado también a favor de los derechos de la mujer y han participado en movimientos artísticos femeninos.
Entre ellos la lista es también larga, por eso destacamos algunos: Islam Kamil quien tiene creaciones de óleo sobre lienzo y sobre papel, actualmente residente en Qatar.
Otro es Mohamed-Saeed Omer, destacando en la pintura y la escultura. En su portal web pueden apreciarse algunos de sus trabajos. Así como el prolífico Amged Higazi con trabajos de escultura, pintura, cerámica, diseño o fotografía. Otro pintor y fotógrafo es Ghanim, que si bien reside en Francia, su trabajo versa también sobre su país de origen.

Una buena web donde encontrar artistas actuales es SudanArtists y una lista muy completa de artistas en distintas disciplinas o pluridisciplinares es la que encontramos en Sudan Modern Art
Al menos como referencia para futuras búsquedas es recomendable.
Como referencia al cómic y a la viñeta, dado lo difícil de la recopilación, pues mucho de este arte se publica en los diarios, podemos citar la página Sudan Cartoons donde pueden verse ácidas críticas a la situación social y política.

La Asociación de artistas Sudaneses tiene un foro donde donde acuden y se reunen los distintos miembros de la asociación, está exclusivamente en lengua árabe.

De entre las galerías de arte de Sudán destacan algunas por su actividad, normalmente al frente de ellas se encuentra un artista o grupo de artistas, Sudan Art Diwan o Shibrain Art Center son dos de ellas.

Finalmente creo importante reflejar el arte en el que encontramos a Sudán o a sus gente, pero hecho por extranjeros. ¿es esto arte sudanés? o ¿es arte extranjero hecho en Sudán? Como muestra podemos echar un vistazo a las webs de Antonio Cores o George Rodger fotógrafo inglés cuyas instantáneas son mundialmente conocidas, tal y como se muestran abajo.



(Guerreros en la región de Kordofán)