

La Reina Zenobia, se ha convertido en un icono laico del nacionalismo sirio. Su lucha frente a Roma, ha sido interpretada en numerosas ocasiones como el paradigma de la defensa del ethos sirio, frente a la hegemonía cultural y política de Roma, que se habría identificado con los diferentes estados europeos. Además, el hecho de tratarse de una heroína de una época anterior a la llegada del Islam, ha hecho que sea vista por los círculos laicos del partido Baath, como un ejemplo, de esa idea de lo Sirio como algo atemporal e inmutable, separado de lo propiamente islámico. Es decir, una manera de recrear un pasado Sirio, capaz de aglutinar los sentimientos de las diferentes confesiones sirias.
Sin embargo la realidad es bien distinta. Tenemos que pensar que cuando Zenobia, mujer del Gobernador de la provincia de la Arabia Pétrea, Odenato, rompe con Roma, automáticamente pasa a declarar a su hijo Vavalato como Augusto, es decir, como emperador de Roma, frente a Licinio Galiano, legítimo emperador. Así vemos, que en ningún momento se esta pretendiendo la creación de un reino sirio-arameo, independiente de las estructuras imperiales romanas. Ello no quita de que por otro lado se habia ido produciendo paulatinamente en el imperior un proceso de introducción de cultos sirios en Roma, que habrían hecho de Siria una zona de gran fuerza cultural, capaz de influir en el resto del Imperio Romano (expansión del cultos sirios ya durante la dinastía severiana).